La UNESCO contabilizó 189 periodistas y trabajadores de medios asesinados durante 2024 y 2025, y situó en 86% la proporción global de casos que permanecen impunes, de acuerdo con un informe difundido este lunes 2 de noviembre.
El organismo de Naciones Unidas publicó las cifras en el Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas. El total de víctimas es 20% mayor que el del bienio anterior y el más alto desde 2014-2015. El reporte advierte que la violencia en zonas de conflicto explica una parte importante del aumento, mientras los ataques con drones se consolidan como un riesgo específico para quienes cubren guerras.
La impunidad vuelve a crecer en la medición global
La UNESCO calcula la proporción de asesinatos de periodistas sin resolución desde 2012. La tasa de 86% para 2024-2025 representa un punto porcentual más que en el periodo precedente y, según el organismo, el primer aumento en más de una década. La cifra describe la falta de rendición de cuentas por los homicidios documentados, no una medición de todos los ataques o amenazas que enfrenta la prensa.
El director general de la UNESCO, Khaled El-Enany, señaló que los profesionales de la información mueren cada vez más al cubrir frentes de guerra y que los responsables con frecuencia no son llevados ante la justicia. El dato de impunidad es central porque distingue la violencia inicial de la respuesta institucional posterior: investigar, identificar a los responsables y sostener procesos judiciales efectivos.
Las guerras concentran 127 de las muertes
Más de dos tercios de los asesinatos contabilizados, 127 casos, ocurrieron en zonas de conflicto. Esa cantidad equivale al 67% de las 189 víctimas del bienio. Los territorios palestinos ocupados registraron 62 muertes, la cifra más alta para un mismo escenario, mientras la región de los Estados Árabes acumuló 97. América Latina y el Caribe sumaron 37 casos, Asia y el Pacífico 34, Europa Central y Oriental 14, África seis y Europa Occidental y América del Norte uno.
La distribución deja claro que el peligro no se limita a una sola región. Al mismo tiempo, la concentración de casos en escenarios bélicos modifica el perfil del riesgo: los reporteros pueden quedar expuestos mientras trabajan cerca de operaciones militares o en instalaciones utilizadas para producir y transmitir información.
Los drones aparecen en el balance de ataques
El informe atribuye a ataques con drones la muerte de 50 periodistas durante 2024-2025. Ese número representa 40% de las víctimas asesinadas en zonas de conflicto. La UNESCO documentó además siete episodios en los que murieron varios periodistas en un solo ataque, incluidos hechos contra lugares de trabajo y centros de información temporales. En 15 casos, las víctimas llevaban chalecos de prensa o viajaban en vehículos identificados.
El organismo recordó la resolución 2222 del Consejo de Seguridad de la ONU, adoptada en 2015, que reconoce la protección de periodistas y personal asociado como civiles en conflictos armados. La identificación visible como prensa no elimina el riesgo descrito en el balance, pero subraya la importancia de investigar las circunstancias de cada ataque y de aplicar las obligaciones de protección vigentes.
Riesgos diferenciados para mujeres periodistas
El reporte también señala que 13 de las 14 mujeres periodistas asesinadas en el bienio trabajaban en países con conflictos armados. En otro estudio citado por la UNESCO, realizado en 2025 con ONU Mujeres y el Centro Internacional de Periodistas, tres de cada cuatro comunicadoras consultadas reportaron abuso o acoso en línea o fuera de línea. Más de 40% informó violencia presencial vinculada a ataques digitales.
Estas mediciones se refieren a fenómenos diferentes, por lo que no deben sumarse al registro de asesinatos. En conjunto muestran que la seguridad de las periodistas incluye tanto amenazas físicas en el terreno como hostigamiento que puede pasar del entorno digital al presencial. El informe de este lunes coloca la investigación de los crímenes y la protección de quienes informan en el centro del balance internacional.
Fuentes: UNESCO, Naciones Unidas, ONU Mujeres.





