La presidenta Claudia Sheinbaum y figuras de distintas corrientes políticas acudieron este jueves al Panteón Francés de la Ciudad de México para despedir a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. El fundador del PRD y exjefe de Gobierno capitalino murió la noche del miércoles a los 92 años, y su funeral reunió a antiguos aliados, adversarios electorales y funcionarios actuales.
La jornada de despedida se extendió desde la madrugada hasta la tarde del 29 de octubre. Sheinbaum describió su legado con las palabras “democracia y dignidad”. La presencia de representantes de varios partidos puso de relieve el alcance de una trayectoria que atravesó las disputas políticas de las últimas décadas y que estuvo ligada a la apertura electoral del país.
Una despedida de distintas generaciones políticas
Al recinto funerario llegaron la jefa de Gobierno de la capital, Clara Brugada; el secretario de Economía, Marcelo Ebrard; la fiscal Ernestina Godoy; legisladores y otros servidores públicos. También acudieron figuras de fuerzas políticas distintas a la izquierda que Cárdenas ayudó a organizar, entre ellas Francisco Labastida y Alejandra Barrales.
Brugada reconoció públicamente el papel que desempeñó Cárdenas en la ciudad y agradeció su lucha política. Ebrard recordó los años en que compartieron actividades y recorridos. Los asistentes expresaron condolencias a la familia y evocaron tanto su actividad partidista como su etapa al frente del gobierno de la capital. El funeral no quedó circunscrito a un solo partido, un rasgo visible en la variedad de personas que acudieron.
De la candidatura de 1988 al gobierno capitalino
Cuauhtémoc Cárdenas fue uno de los protagonistas de la oposición mexicana a fines del siglo XX. Su candidatura presidencial de 1988 se convirtió en un punto de referencia para quienes reclamaban reglas electorales más abiertas. Posteriormente participó en la fundación del Partido de la Revolución Democrática, organización que reunió a corrientes de izquierda y a sectores separados del partido gobernante de entonces.
El ingeniero fue candidato a la Presidencia en tres ocasiones y encabezó el gobierno del entonces Distrito Federal. Su paso por ese cargo dio a la izquierda una plataforma institucional de gran visibilidad en la capital. Su vida pública combinó competencia electoral, formación de partidos y gobierno, tres dimensiones que explican por qué dirigentes de distintas generaciones hicieron acto de presencia en la despedida.
Nacido el 1 de mayo de 1934, era hijo del expresidente Lázaro Cárdenas. Sin embargo, construyó una carrera política propia, primero dentro de las instituciones de su época y después como referente de la oposición. Estudió ingeniería civil en la Universidad Nacional Autónoma de México y ocupó, además, un escaño en el Senado de la República.
Reconocimientos y homenajes planteados este jueves
Durante la jornada, asistentes al funeral hablaron de posibles homenajes en el Congreso de la Unión, en la Ciudad de México y a escala nacional. Esas expresiones no equivalen aún a un calendario oficial de ceremonias. La presidenta acudió a ofrecer sus condolencias, mientras otras autoridades y legisladores compartieron recuerdos de su relación con el dirigente.
El cuerpo de Cárdenas había llegado al Panteón Francés la noche del miércoles, después de que su familia confirmara el fallecimiento. La despedida del jueves fue el hecho público que reunió a políticos, personas cercanas y ciudadanos. En ese encuentro coincidieron figuras que habían estado de su lado y otras que fueron sus contrincantes en distintas etapas.
Las palabras pronunciadas durante el funeral destacaron su papel en la pluralidad política del país. La valoración de su legado corresponde a quienes acudieron y hablaron sobre él; los hechos de esta jornada son su reunión en el recinto y las condolencias expresadas a la familia. La asistencia de dirigentes de varias fuerzas cerró una despedida marcada por la amplitud de su trayectoria pública.
Fuentes: Proceso, N+, Periódico El Orbe.





