La presidenta Claudia Sheinbaum anunció este lunes que realizará visitas sin previo aviso a hospitales y centros de salud del IMSS-Bienestar en las 24 entidades donde opera el sistema, con el propósito de revisar directamente el abasto de medicamentos, la atención a pacientes y las condiciones en que trabaja el personal. La decisión coloca la supervisión en campo como una prioridad para detectar fallas que no siempre aparecen en los reportes administrativos y acelerar soluciones en cada unidad.
Recorridos sin aviso para observar la atención cotidiana
La mandataria explicó que los recorridos se harán de manera sorpresiva, una modalidad que permitirá conocer el funcionamiento habitual de hospitales y centros de primer nivel. La revisión incluirá farmacias, consultorios, áreas de urgencias, almacenes y procesos de registro, además del diálogo con pacientes, médicos, enfermeras y responsables de las unidades.
El objetivo es contrastar los avances reportados por las autoridades con la experiencia diaria de quienes utilizan y sostienen los servicios. La supervisión abarcará las 24 entidades incorporadas al IMSS-Bienestar, por lo que se prevé una agenda territorial amplia y una evaluación diferenciada según las necesidades de cada región.
Sheinbaum indicó que también mantiene reuniones con directores de hospitales para conocer problemas concretos y establecer compromisos de atención. La información reunida servirá para ordenar prioridades, identificar obstáculos locales y dar seguimiento a las correcciones sin depender únicamente de diagnósticos generales.
Desabasto ligado a proveedores y distribución interna
Durante su exposición, la presidenta reconoció que aún existen faltantes de medicamentos. Señaló que parte del problema deriva de proveedores que no han entregado en los plazos previstos, mientras otra parte corresponde a la distribución dentro del propio sistema. Esto significa que algunos insumos pueden estar disponibles en almacenes regionales, pero no llegar con oportunidad a la unidad que los requiere.
La instrucción al director general del IMSS, Zoé Robledo, fue acelerar la atención de ambos frentes: exigir el cumplimiento de las entregas y mejorar las rutas internas de abastecimiento. La revisión contempla inventarios, traslado de insumos y coordinación entre niveles de atención, puntos decisivos para que una compra consolidada se traduzca en recetas surtidas.
La estrategia busca que cada reporte de faltantes tenga seguimiento verificable. La disponibilidad de medicamentos no depende solamente del volumen adquirido, sino de la capacidad para ubicar existencias, anticipar necesidades y moverlas hacia clínicas y hospitales antes de que se agoten.
Internet, laboratorios y expediente digital en expansión
Otro componente de la supervisión será la infraestructura tecnológica. Sheinbaum informó que alrededor de 40 por ciento de los centros de salud ya cuenta con conexión a internet, requisito para operar herramientas de registro y coordinación clínica. El reto inmediato es extenderla al resto de las unidades, incluidas aquellas situadas en comunidades con mayores dificultades de conectividad.
El plan también considera pequeños laboratorios capaces de realizar pruebas básicas, como mediciones de glucosa y colesterol, además de biometrías hemáticas. La intención es acercar estudios frecuentes al primer nivel de atención, reducir traslados innecesarios y detectar con mayor rapidez padecimientos que requieren vigilancia o referencia hospitalaria.
La digitalización de expedientes es otro eje. En una unidad del Estado de México, el nuevo sistema redujo de aproximadamente 40 a 10 minutos el registro de pacientes embarazadas, según el ejemplo presentado por la mandataria. Ese ahorro de tiempo puede disminuir filas y liberar capacidad del personal para tareas clínicas, siempre que la plataforma tenga conectividad estable y acompañamiento técnico.
Condiciones laborales forman parte de la revisión
La presidenta incluyó entre los asuntos pendientes la situación del personal contratado durante la emergencia sanitaria. Médicos, enfermeras y otros trabajadores incorporados en ese periodo han planteado demandas relacionadas con estabilidad, reconocimiento y condiciones laborales, por lo que se pidió acelerar la revisión de sus casos.
El diagnóstico anunciado reúne así tres áreas que se influyen entre sí: insumos disponibles, infraestructura funcional y personal con condiciones adecuadas para brindar atención. Las visitas permitirán evaluar esa combinación en cada unidad y establecer plazos para resolver lo que corresponda a proveedores, autoridades centrales o administraciones locales.
La eficacia de la medida dependerá del seguimiento posterior a cada recorrido. Además de localizar fallas, será necesario documentar responsables, fechas de corrección y resultados para que las observaciones se conviertan en mejoras perceptibles. Con una red distribuida en 24 estados, la supervisión deberá mantener criterios comunes sin perder de vista las diferencias territoriales.
Fuentes: Presidencia de la República, Por Esto! y Ámbito.





