Las mujeres representan siete de cada diez personas atendidas en la segunda etapa del programa de alfabetización Chiapas Puede, una proporción que confirma el peso femenino en la reducción del rezago educativo del estado.
El balance presentado este 6 de octubre muestra que el mayor interés se concentra entre mujeres indígenas y adultas mayores. En Chamula, la participación femenina alcanza ocho de cada diez personas que aprenden a leer y escribir, mientras que en el conjunto estatal las mujeres constituyen la mayoría de los cerca de 250 mil participantes atendidos entre 2025 y 2026.
La alfabetización ocurre principalmente fuera de las aulas convencionales. Los círculos de aprendizaje funcionan en comunidades rurales, espacios colectivos y localidades alejadas, donde asesores bilingües acompañan a personas que durante décadas no tuvieron acceso a una educación formal.
Aprender a leer amplía la autonomía cotidiana
El avance no se limita al reconocimiento de letras y palabras. Para muchas participantes, leer significa identificar una ruta de transporte, comprender el precio de una compra, firmar un documento o ayudar a hijas e hijos con las tareas escolares. Esas acciones tienen un efecto directo sobre la independencia personal.
La coordinadora del programa, Flor Marina Bermúdez, explicó que las mujeres mayores de 65 años fueron uno de los grupos centrales desde la primera etapa. En la fase más reciente, la presencia femenina aumentó y mostró una demanda que había permanecido sin atención suficiente.
La alfabetización también reduce barreras para ejercer derechos. Comprender avisos, trámites y comunicaciones oficiales permite tomar decisiones con mayor información y disminuye la dependencia de terceras personas.
Materiales creados en cinco lenguas originarias
Chiapas Puede desarrolló contenidos para hablantes de tsotsil, tseltal, tojolabal, chol y zoque. Los cuadernos no fueron planteados como traducciones literales del español, sino como materiales construidos desde la gramática, la vida comunitaria y la cosmovisión de cada pueblo.
Más de 2 mil 500 asesores bilingües participan en el trabajo territorial. Muchos son jóvenes que concluyeron el bachillerato y pueden acompañar el aprendizaje en la lengua materna antes de realizar una transición gradual al español.
El modelo reconoce que enseñar en una lengua ajena puede alejar a las personas adultas. Por ello, la pedagogía parte de conocimientos y ejemplos cercanos, con el propósito de convertir la lectura y la escritura en herramientas útiles para la vida diaria.
La meta estatal mantiene un desafío pendiente
El programa calcula que todavía deben incorporarse alrededor de 100 mil personas para acercar a Chiapas a la media nacional de alfabetización durante 2027. El reto combina dispersión geográfica, pobreza, diversidad lingüística y décadas de exclusión educativa.
Los resultados también muestran que la política pública necesita continuidad territorial. Cada comunidad requiere horarios, materiales y asesores acordes con su realidad, especialmente cuando las participantes combinan el aprendizaje con labores familiares, productivas y comunitarias.
La participación mayoritaria de mujeres convierte la alfabetización en una estrategia social con efectos que se extienden al hogar y a la comunidad. Cada nueva lectora adquiere herramientas para desenvolverse con mayor seguridad, acompañar a su familia y participar en decisiones colectivas con información propia.
Fuentes: La Jornada y programa oficial Chiapas Puede.








