El Senado aprobó en lo general, con 86 votos a favor y 42 en contra, una reforma constitucional que exige nacionalidad mexicana exclusiva a quienes aspiren a la Presidencia de la República, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
El dictamen, enviado por la presidenta Claudia Sheinbaum, modifica los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución. No hubo abstenciones. Las personas mexicanas por nacimiento que también posean otra nacionalidad deberán renunciar a ella antes de solicitar el registro de su candidatura para alguno de esos tres cargos ejecutivos.
Tres artículos fijan el nuevo requisito
La modificación se concentra en la titularidad de los poderes ejecutivos federal y locales. El artículo 82 regula los requisitos de acceso a la Presidencia; el 116 contiene bases para los gobiernos estatales, y el 122 establece el régimen de la Ciudad de México. La exigencia no se extiende a todos los cargos públicos, sino a la Presidencia, las gubernaturas y la Jefatura de Gobierno capitalina.
Saúl Monreal, al hablar por la Comisión de Puntos Constitucionales, sostuvo que nacionalidad y ciudadanía son conceptos jurídicos distintos. Explicó que quien busque encabezar uno de esos poderes deberá ser mexicano por nacimiento y no tener ni adquirir otra nacionalidad mientras se encuentre en esa condición.
La doble nacionalidad reconocida desde 1997 permanece
Los legisladores de Morena que defendieron el dictamen afirmaron que la reforma no elimina el reconocimiento general de la doble nacionalidad vigente desde 1997. Manuel Huerta Ladrón de Guevara, presidente de la Comisión de Estudios Legislativos, señaló que millones de mexicanos podrán conservar una segunda nacionalidad y participar en la vida pública.
La renuncia previa se activaría únicamente cuando una persona con doble nacionalidad decida competir por alguno de los tres cargos señalados. El bloque mayoritario presentó esa condición como una regla de soberanía y lealtad institucional para quienes reciban del electorado la conducción de un Poder Ejecutivo.
Rocío Corona Nakamura, del Partido Verde, respaldó el cambio desde la idea de fortalecer el patriotismo y la soberanía nacional. Su posición coincidió con la explicación de que el requisito se refiere a responsabilidades ejecutivas concretas y no altera la situación jurídica del resto de las personas con doble nacionalidad.
Oposición advierte barreras para migrantes
PRI, PAN y Movimiento Ciudadano votaron contra el dictamen y advirtieron que la medida puede restringir derechos políticos. Alejandro Moreno, coordinador del PRI, rechazó que una segunda nacionalidad determine la lealtad de una persona y sostuvo que la reforma establece diferencias entre mexicanos que han construido su vida en más de un país.
Luis Donaldo Colosio Riojas, de Movimiento Ciudadano, señaló que el artículo 32 ya contempla reglas sobre nacionalidad para el ejercicio de funciones públicas. También planteó que una renuncia puede depender de trámites ante otro Estado, con costos y tiempos que no controlan las autoridades electorales mexicanas.
La senadora panista Laura Esquivel centró su crítica en los mexicanos residentes en el extranjero. La discusión abordó de manera particular a quienes nacieron en Estados Unidos o conservaron la nacionalidad mexicana por nacimiento o descendencia, así como sus vínculos familiares, culturales y económicos con el país.
El dictamen avanza con votación dividida
La votación de 86 contra 42 mostró una división completa entre la mayoría oficialista y los grupos opositores presentes, sin senadores registrados en abstención. El debate enfrentó dos interpretaciones: una que limita el requisito a tres funciones ejecutivas y otra que observa una afectación a la posibilidad de ser votado.
Con la aprobación en lo general, el Senado avaló el núcleo de la propuesta y dejó establecido el texto que obliga a realizar la renuncia antes del registro electoral. El alcance aprobado conserva la doble nacionalidad para la población en general y coloca la condición de nacionalidad única en las candidaturas a la Presidencia, las gubernaturas y la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
Fuentes: Central Municipal








