Rubén Omar Romano superó por segunda vez el cáncer y mantiene abierta la posibilidad de volver a dirigir, con el objetivo deportivo que ha acompañado casi cinco décadas de carrera: conquistar un campeonato como entrenador.
El técnico argentino apareció a principios de septiembre en un video desde un hospital, acompañado por su esposa, y tocó la campana que simboliza el final de su tratamiento. En esta ocasión enfrentó cáncer de próstata, después de haber superado previamente otro diagnóstico oncológico y una operación a corazón abierto.
Romano trabaja actualmente como analista de televisión, pero no considera cerrada su etapa en los banquillos. Ha dirigido a 11 equipos del futbol mexicano y también contempla opciones en Sudamérica.
La campana marcó el cierre del tratamiento
La imagen difundida desde el hospital confirmó un nuevo episodio de recuperación. Romano estuvo acompañado por su familia durante el momento que señaló el término de la atención contra el cáncer de próstata.
El Instituto Nacional de Cancerología registra alrededor de 25 mil detecciones anuales de esta enfermedad en México y unas 7 mil 500 muertes, equivalentes al 30 por ciento de los casos citados.
La recuperación se suma a una historia médica que incluye cirugía cardiaca y dos procesos contra el cáncer. El entrenador colocó esas experiencias por encima de las derrotas deportivas al hablar de las pruebas que ha afrontado fuera de la cancha.
Ocho finales terminaron sin el título
Como futbolista perdió dos finales y como director técnico disputó otras seis sin levantar el trofeo. Una de esas definiciones quedó a un penal de convertirse en el primer campeonato de su trayectoria.
La ausencia de un título no modificó su vínculo con el futbol profesional. Tras cerca de cinco décadas en la actividad, sostiene que todavía busca la oportunidad que le permita regresar a un equipo y competir nuevamente por el campeonato.
Su experiencia abarca numerosos clubes de la Liga MX, distintas etapas deportivas y funciones como jugador, entrenador y comentarista. Esa continuidad explica que su deseo de volver no se limite a una plaza específica.
El secuestro de 2005 permanece en su memoria
El 19 de julio de 2005, cuando dirigía a Cruz Azul, Romano fue secuestrado cerca de las instalaciones de La Noria. Permaneció privado de la libertad durante poco más de dos meses y fue liberado el 21 de septiembre mediante un operativo policial.
Al comparar esa experiencia con sus enfermedades, señaló que el secuestro fue el episodio más complicado porque su regreso con la familia no dependía de sus decisiones. La falta de control sobre su vida marcó aquellos 65 días de cautiverio.
Después de su liberación retomó su carrera y volvió a dirigir. El episodio quedó incorporado a una trayectoria que también atravesó problemas cardiacos y tratamientos oncológicos.
El regreso puede ocurrir en México o Sudamérica
Romano permanece atento a una propuesta dentro del futbol mexicano, donde desarrolló la mayor parte de su trabajo como técnico. Sin embargo, también abrió la posibilidad de aceptar un proyecto en el extranjero.
Sudamérica aparece como la principal alternativa fuera de México. El objetivo declarado no es únicamente volver al banquillo, sino completar la tarea que quedó pendiente en las ocho finales disputadas entre su etapa de jugador y su carrera como entrenador.
Tras tocar la campana del hospital, Romano volvió a colocar su futuro profesional en el futbol. La recuperación médica precede ahora a la espera de un club que le permita perseguir otra vez el campeonato.
Fuentes: Milenio, Instituto Nacional de Cancerología









