Los presidentes de Irán, Masoud Pezeshkian, y Siria, Ahmed al Sharaa, utilizaron la tribuna de la Asamblea General de Naciones Unidas para responder a las tensiones militares en Medio Oriente y situar la seguridad regional como eje de sus discursos.
Pezeshkian rechazó que su país sea responsable de la inestabilidad y sostuvo que la actuación iraní durante el conflicto ha sido defensiva. Al Sharaa, en su segunda participación ante la Asamblea, presentó a Siria como un Estado en reconstrucción y afirmó que la seguridad de la región debe comenzar en Damasco.
Las intervenciones ocurrieron después de que Donald Trump acusara a Irán de terrorismo y lanzara nuevas amenazas contra la República Islámica. El representante estadounidense abandonó el plenario mientras el mandatario iraní describía ataques sufridos por su país.
Pezeshkian respondió a las acusaciones de Trump
El presidente iraní afirmó que la población de su país ha sido víctima de terrorismo y mencionó bombardeos contra instalaciones civiles. Defendió que las fuerzas iraníes respondieron a los ataques sin dirigir sus acciones contra civiles y negó la caracterización de Irán como Estado terrorista.
También acusó a Estados Unidos e Israel de haber atacado territorio iraní. Su mensaje se produjo en un contexto de guerra abierta y buscó presentar la respuesta militar de Teherán como una operación de defensa nacional.
Pezeshkian sostuvo que su gobierno no cederá ante las amenazas y que la paz no se alcanzará en el campo de batalla. Al mismo tiempo, aseguró que Irán continuará resistiendo mientras considere que su seguridad permanece bajo ataque.
El programa nuclear volvió al centro del debate
El mandatario cuestionó que la inspección internacional se concentre en Irán mientras Israel mantiene capacidades nucleares. La referencia colocó el sistema de supervisión atómica dentro de su argumento sobre un trato desigual en el orden internacional.
Pezeshkian evocó además la situación de Palestina y Gaza como parte de la misma crisis regional. Expresó que Irán no teme una guerra defensiva y vinculó el fortalecimiento de su país con la necesidad de impedir nuevas amenazas.
Su intervención presentó una secuencia de agravios, respuesta militar y exigencia de seguridad. No anunció una retirada de las posiciones iraníes ni una modificación de la política de resistencia expuesta durante el conflicto.
Al Sharaa presentó a Siria en reconstrucción
Ahmed al Sharaa describió avances en universidades, escuelas, instituciones y Estado de derecho. Señaló que su administración trabaja para facilitar un retorno seguro y digno, y sostuvo que Siria ha restablecido vínculos con la comunidad internacional.
El presidente sirio afirmó que su país dejó de figurar entre los actores patrocinadores del terrorismo y destacó la reapertura de contactos con otros gobiernos, incluido el de Estados Unidos.
Al Sharaa contrastó esa reinserción con las operaciones israelíes sobre territorio sirio. Dijo que los ataques contradicen la tendencia internacional de acercamiento hacia Damasco y reiteró que los Altos del Golán continúan siendo territorio sirio.
Damasco reclamó soberanía sobre el Golán
El mandatario prometió frenar intentos de vulnerar la soberanía de Siria mediante las resoluciones del Consejo de Seguridad. Su gobierno, añadió, mantiene compromisos para eliminar armas químicas y combatir al crimen organizado.
Los dos discursos coincidieron en señalar a Israel como factor de la crisis, aunque partieron de circunstancias distintas. Irán habló desde una guerra en curso y Siria desde su proceso de reconstrucción y retorno diplomático.
La jornada dejó ante la Asamblea General dos posiciones regionales que reclaman seguridad, soberanía y reconocimiento internacional, al tiempo que mantienen abiertos sus conflictos con Israel y sus diferencias con Estados Unidos.
Fuentes: El Mundo, Organización de las Naciones Unidas





