El peso mexicano cerró este miércoles en 17.9837 unidades por dólar y puso fin a una racha de tres jornadas consecutivas de avance, en una sesión marcada por la fortaleza global de la divisa estadounidense, el repunte de los bonos del Tesoro y los movimientos del petróleo.
La variación diaria fue pequeña, pero el recorrido intradía mostró mayor tensión: la moneda nacional tocó un mínimo de 17.93 y un máximo de 18.02 pesos por dólar. Al final logró regresar por debajo de la barrera de 18 unidades, de acuerdo con el registro de cierre del Banco de México.
Los bonos del Tesoro elevaron la aversión al riesgo
El principal impulso para el dólar provino del aumento en los rendimientos de la deuda gubernamental de Estados Unidos. El bono a 10 años superó 5.28 por ciento, mientras el instrumento a 30 años se colocó en 5.67 por ciento, niveles que incentivaron la demanda por activos denominados en dólares.
El índice dólar avanzó 0.46 por ciento hasta 102.30 puntos. Este indicador compara a la moneda estadounidense con una canasta de seis divisas de alta operación y su movimiento reflejó una sesión de menor apetito por riesgo en distintos mercados.
Para el peso, el efecto fue una presión moderada que borró el avance acumulado en las tres sesiones anteriores. El cruce sobre 18 unidades fue temporal, pero confirmó que ese nivel sigue funcionando como referencia inmediata para operadores, empresas importadoras y participantes del mercado cambiario.
El petróleo amplificó y luego moderó la presión
Los precios del crudo subieron durante una parte de la jornada y alimentaron temores de nuevas presiones inflacionarias. Un petróleo más caro puede encarecer transporte y producción, además de complicar las decisiones de los bancos centrales sobre el rumbo de las tasas de interés.
Más tarde, las cotizaciones energéticas redujeron sus ganancias después de que la Agencia Internacional de Energía anunció que aceleraría la liberación de reservas y daría prioridad al diésel. Ese giro permitió que el peso recortara parte de su pérdida antes del cierre.
La respuesta muestra la sensibilidad del mercado mexicano a señales simultáneas: la energía puede beneficiar ingresos vinculados con exportaciones, pero también elevar expectativas de inflación y fortalecer la perspectiva de tasas altas en Estados Unidos.
Las minutas de la Reserva Federal mantuvieron cautela
Los inversionistas revisaron las actas de la última reunión de la Reserva Federal, en la que el banco central estadounidense elevó su tasa en 25 puntos base para ubicarla en un rango de 3.75 a 4 por ciento. El documento mostró diferencias entre los responsables sobre las razones y el ritmo de futuros ajustes.
Las apuestas del mercado apuntan a que la tasa permanecería sin cambios en la reunión de finales de octubre, aunque incorporan la posibilidad de otro incremento en diciembre. La expectativa de rendimientos elevados en Estados Unidos limita el margen de apreciación del peso.
En México, la atención pasa ahora a los datos de inflación y a las minutas de la reunión más reciente de Banco de México, previstas para este jueves. Ambos reportes ayudarán a definir si el diferencial de tasas continuará ofreciendo apoyo a la moneda nacional.
La bolsa corta tres sesiones de ganancias
La cautela también alcanzó al mercado accionario. El índice S&P/BMV IPC de la Bolsa Mexicana de Valores retrocedió 1.01 por ciento y terminó en 64 mil 653.33 puntos, con lo que interrumpió una secuencia de tres jornadas al alza.
Entre los movimientos más visibles estuvo la caída de 4.25 por ciento de Grupo Aeroportuario del Pacífico, cuyas acciones cerraron en 361.80 pesos después de que la empresa divulgó sus cifras de tráfico de septiembre.
En la deuda local, el bono mexicano a 10 años ofreció un rendimiento de 9.39 por ciento, ligeramente menor al 9.41 por ciento previo. El instrumento a 20 años bajó de 9.83 a 9.80 por ciento. La combinación de tipo de cambio, tasas y bolsa dibujó una jornada de cautela, no de ruptura.
El cierre cerca de 17.98 deja al peso dentro del rango reciente, pero los próximos datos nacionales y la trayectoria del petróleo podrían renovar la volatilidad. Para las empresas, la estabilidad bajo 18 unidades reduce por ahora la presión inmediata sobre costos en dólares, aunque el escenario sigue sujeto a noticias externas.
Fuentes: Banco de México, Milenio, EL CEO.









