El peso mexicano inició la sesión de este viernes 2 de octubre con una apreciación de 0.59 por ciento, equivalente a 10.7 centavos, y se ubicó alrededor de 18.20 unidades por dólar. El avance diario respondió a la debilidad de la divisa estadounidense después de un reporte laboral que mostró una creación de empleo menor a la prevista.
Durante las operaciones de la mañana, el tipo de cambio tocó un mínimo de 18.1344 y un máximo de 18.3508 pesos por dólar. El movimiento permitió a la moneda nacional interrumpir momentáneamente una serie de jornadas negativas, aunque el balance semanal continuó bajo presión: acumulaba una depreciación de 51 centavos, equivalente a 2.90 por ciento.
El empleo estadounidense cambia el tono de la sesión
La nómina no agrícola de Estados Unidos sumó 29 mil puestos en septiembre, lejos de los 90 mil esperados por el mercado. El resultado también quedó por debajo de los 133 mil empleos registrados en agosto después de la revisión. Además, la cifra de julio fue ajustada desde una creación de 21 mil plazas hasta una pérdida de 10 mil, mientras que el dato de agosto se redujo desde 162 mil.
La tasa de desempleo subió de 4.1 a 4.2 por ciento y el número de personas desempleadas aumentó en 78 mil. Al mismo tiempo, la participación laboral avanzó de 61.6 a 61.8 por ciento, su nivel más alto desde mayo. La combinación de menor contratación y mayor desempleo debilitó al dólar porque los operadores moderaron sus expectativas sobre nuevas alzas de tasas de la Reserva Federal.
El dólar retrocede y el peso recupera terreno
El índice que mide el desempeño del dólar frente a una canasta de divisas bajó entre 0.20 y 0.24 por ciento durante la mañana. En ese contexto, el peso apareció entre las monedas con mejor comportamiento de la jornada, junto con el won surcoreano, el shekel israelí, el rublo ruso, el dólar australiano y el franco suizo.
Las tasas de los bonos del Tesoro también corrigieron a la baja. La referencia a diez años retrocedió 6.5 puntos base y se ubicó en 5.18 por ciento, después de haber alcanzado el jueves un máximo no visto desde abril de 2002. Ese ajuste redujo parte de la presión que el aumento de los rendimientos estadounidenses había ejercido sobre activos de economías emergentes.
El movimiento diario, sin embargo, no eliminó la pérdida acumulada por la moneda mexicana. El peso se encaminaba a cerrar su cuarta semana consecutiva con retroceso, afectado por una menor ventaja del llamado carry trade desde que la Reserva Federal elevó su tasa el 16 de septiembre. Para la sesión se estimó un intervalo de operación entre 18.16 y 18.36 pesos por dólar.
Petróleo y tensión internacional mantienen la cautela
La cotización del crudo agregó otra variable a la jornada. Los precios del petróleo bajaron alrededor de 4 por ciento ante versiones de que países europeos analizaban liberar parte de sus reservas para contener el costo de la energía. Para México, productor y exportador de hidrocarburos, una caída pronunciada puede limitar el respaldo que el mercado petrolero ofrece a la moneda.
También permaneció la aversión al riesgo relacionada con el conflicto en Medio Oriente y con la posibilidad de que Estados Unidos limite sus exportaciones de diésel. Estos factores explican por qué la recuperación del peso ocurrió dentro de una sesión todavía volátil y con diferencias amplias entre el mínimo y el máximo intradía.
Los indicadores internos ofrecen señales mixtas
En México, el indicador coincidente de julio avanzó 0.10 puntos y acumuló diez meses de aumentos. Volvió a superar su tendencia de largo plazo de 100 puntos, algo que no ocurría desde noviembre de 2024. El indicador adelantado de agosto llegó a 100.79 puntos, su nivel más alto desde marzo de 2022 y su decimoséptimo incremento consecutivo.
La venta de vehículos ligeros aportó otra referencia positiva. En septiembre se comercializaron 129 mil 288 unidades, un crecimiento anual de 7.95 por ciento y el séptimo mes seguido con avance. Entre enero y septiembre las ventas alcanzaron un millón 144 mil 3 unidades, 5.04 por ciento más que en el mismo periodo del año anterior.
La sesión dejó una recuperación puntual del peso, apoyada por el retroceso del dólar y por las dudas sobre la fortaleza del empleo estadounidense. El cierre semanal, no obstante, mantuvo como referencia la pérdida acumulada y la sensibilidad del mercado a las tasas de interés, el precio del petróleo y las tensiones internacionales.
Fuentes: EL CEO, Real Estate Market & Lifestyle








