La inflación general de México se ubicó en 3.42% anual durante la primera quincena de septiembre de 2026, un avance frente al 3.26% registrado en la segunda mitad de agosto. El Índice Nacional de Precios al Consumidor aumentó 0.33% respecto de la quincena inmediata anterior, con lo que el indicador permaneció dentro del intervalo de variabilidad establecido alrededor del objetivo del Banco de México.
El dato resultó ligeramente superior al 3.37% previsto por analistas consultados antes de la publicación. La variación muestra una aceleración del índice general después del registro de finales de agosto, aunque su composición revela trayectorias distintas entre los precios que suelen presentar mayor estabilidad y aquellos sujetos a movimientos más bruscos.
El componente subyacente moderó su ritmo anual
La inflación subyacente, que excluye productos agropecuarios, energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno debido a su volatilidad, avanzó 0.17% en la quincena. Su tasa anual fue de 3.79%, por debajo del 3.83% observado en la segunda mitad de agosto.
Dentro de este componente, los servicios conservaron la mayor presión: sus precios aumentaron 4.33% a tasa anual. Las mercancías, por su parte, registraron una variación de 3.22%. La diferencia entre ambos grupos es relevante porque el índice subyacente permite observar con mayor claridad la persistencia de las presiones internas sobre los precios.
La moderación anual del componente subyacente contrastó con el repunte del índice general. Esa combinación indica que el movimiento de la primera mitad de septiembre no fue uniforme en toda la canasta de consumo y que los productos más variables tuvieron una participación importante en el resultado.
Los precios no subyacentes impulsaron el repunte
El índice no subyacente alcanzó una inflación anual de 2.17%, después del 1.30% registrado en la quincena previa. Este grupo reúne bienes cuyos precios pueden cambiar con rapidez por condiciones de oferta, estacionalidad, clima o ajustes administrativos.
Los productos agropecuarios aumentaron 0.35% durante la quincena. Entre los movimientos individuales destacó el jitomate, que presentó el incremento más pronunciado dentro de los productos reportados. Su comportamiento incidió en el gasto cotidiano de los hogares porque se trata de un alimento de consumo extendido y con presencia frecuente en la canasta básica.
El contraste entre la evolución subyacente y la no subyacente explica buena parte de la aceleración del indicador general. Mientras el primer componente redujo ligeramente su tasa anual, el segundo avanzó con mayor fuerza respecto del cierre de agosto.
El objetivo monetario permanece como referencia
El Banco de México mantiene una meta permanente de inflación de 3%, con un intervalo de variabilidad de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo. El resultado de 3.42% se encuentra dentro de ese margen, pero supera el punto central del objetivo.
La publicación llega en un momento en que el mercado anticipaba que la tasa de interés de referencia se mantendría en 6.50%. La persistencia de la inflación de servicios por encima de 4% continúa siendo uno de los datos centrales para evaluar la trayectoria de los precios, junto con la evolución de mercancías, alimentos y energéticos.
Las decisiones de política monetaria consideran una variedad de indicadores y no dependen de un solo registro quincenal. Entre ellos figuran la inflación observada, sus expectativas, la actividad económica, el tipo de cambio y el balance de riesgos que enfrenta la economía.
La siguiente medición permitirá confirmar la trayectoria
El avance quincenal de 0.33% ofrece una fotografía del comportamiento de los precios al inicio de septiembre. La siguiente lectura permitirá conocer si el repunte anual se mantiene, se amplía o vuelve a moderarse cuando se incorpore la información de la segunda mitad del mes.
Para los hogares, la inflación no representa que todos los productos suban en la misma proporción. El impacto depende de los bienes y servicios que integran cada patrón de consumo. En esta medición, la combinación de una presión elevada en servicios y movimientos en productos agropecuarios definió el resultado general.
El balance de la primera quincena deja así dos señales: la inflación general aceleró a 3.42%, mientras la subyacente bajó a 3.79%. Esa diferencia será clave para seguir la evolución de los precios durante el cierre de septiembre y para valorar la velocidad con la que el indicador puede aproximarse al objetivo central.
Fuentes: N+, Imagen Radio









