Las empresas mexicanas comenzaron a recalcular turnos, contrataciones, controles de asistencia y costos fiscales ante la reducción gradual de la jornada laboral y dos reformas que podrían modificar la operación tributaria y aduanera a partir de 2027.
El ajuste más visible será el tránsito hacia una semana de 40 horas en 2030, mediante recortes de dos horas por año. Sin embargo, el calendario laboral coincide con nuevas obligaciones de registro electrónico y con cambios legislativos que obligan a las áreas financieras, jurídicas y logísticas a revisar sus procesos antes del próximo ejercicio.
La reducción de jornada obliga a rediseñar turnos
La disminución gradual de horas tendrá efectos distintos según el sector. Las compañías con horarios administrativos pueden reorganizar tareas con mayor flexibilidad, mientras que actividades como manufactura, alimentos, avicultura y ganadería necesitan mantener líneas continuas, vigilancia y atención en momentos específicos.
Para esas industrias, cubrir el mismo periodo con menos horas por trabajador puede traducirse en contratación adicional, pago de tiempo extraordinario o inversión en tecnología. El desafío consiste en sostener la producción sin trasladar toda la presión a la nómina, al mismo tiempo que se evitan fatiga, rotación y pérdida de personal especializado.
El registro electrónico será obligatorio en 2027
A partir del 1 de enero de 2027, las empresas deberán contar con mecanismos electrónicos para registrar la jornada. La obligación requerirá sistemas capaces de documentar entradas, salidas, pausas y horas extraordinarias con información consistente. No bastará con instalar un lector: los datos tendrán que coincidir con contratos, recibos y reglas internas.
La trazabilidad puede reducir disputas y mejorar la planeación, pero también eleva el riesgo de detectar incumplimientos que antes quedaban dispersos en controles manuales. Recursos humanos y finanzas deberán trabajar con una misma base para calcular pagos, descansos y límites de tiempo extraordinario.
La industria pide una agenda de productividad
El director general de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, Odracir Barquera, advirtió que el debate sobre la jornada necesita acompañarse de una estrategia de productividad. Para las cadenas industriales, producir lo mismo en menos tiempo exige capacitación, automatización, infraestructura y procesos de proveeduría más eficientes.
La transición anual ofrece margen para planear, aunque cada reducción de dos horas tendrá impacto acumulativo. Las empresas deberán medir por área cuánto cuesta cubrir turnos, dónde es viable automatizar y qué puestos requieren nuevas contrataciones. La adaptación será más costosa para operaciones continuas que para oficinas con mayor capacidad de distribuir tareas.
ISR y aduanas añaden presión financiera
En materia fiscal, la Cámara de Diputados aprobó una reforma al impuesto sobre la renta que establece límites para ciertas deducciones de empresas con ingresos superiores a 50 millones de pesos. La mecánica considera referencias de 96.7% sobre ingresos acumulables o 99% de deducciones autorizadas, según el supuesto aplicable, y todavía requiere la revisión del Senado.
El paquete aduanero también plantea un cambio relevante: elimina el umbral de 50% utilizado en casos de subvaluación. Con la nueva regla, una diferencia entre el valor declarado y el determinado por la autoridad podría exponer mercancías a embargo precautorio, por lo que importadores y exportadores tendrán que fortalecer expedientes de valoración, contratos y comprobantes.
Las tres transformaciones convergen en un mismo punto: mayor necesidad de información verificable. Las compañías que integren desde ahora sus registros laborales, contables y aduaneros tendrán mejores condiciones para estimar costos y corregir fallas. Esperar a que las normas entren en vigor elevaría el riesgo de recargos, litigios y ajustes improvisados en operaciones que no pueden detenerse.
Fuente: Expansión.









