Mientras recorre montes, brechas y terrenos de difícil acceso, Luna avanza guiada por un olfato capaz de detectar lo que para cualquier persona sería imposible. Cada paso forma parte de una misión que puede cambiar el destino de una familia que lleva días, meses o incluso años buscando a un ser querido.
Luna tiene seis años y forma parte de la Unidad Canina de Protección Civil de Chiapas. Llegó mediante una donación cuando tenía dos años y, tras un proceso de entrenamiento, se especializó en la localización de personas con vida y restos humanos.
Su extraordinaria capacidad olfativa, junto con el trabajo coordinado con su manejador, la ha convertido en una aliada indispensable durante emergencias y en los operativos de búsqueda que acompañan a colectivos de madres buscadoras con la esperanza de encontrar respuestas.

Jorge Alejandro Grajales Pascacio, responsable del binomio, explica que la Unidad Canina de Protección Civil está integrada por diez perros especializados.
Los perros son entrenados mediante técnicas de refuerzo positivo, basadas en el juego y la recompensa, para localizar personas extraviadas en grandes extensiones de terreno, intervenir en estructuras colapsadas y detectar restos humanos. Su preparación requiere entrenamiento diario, disciplina y una estrecha relación de confianza con su manejador.
En el último año, Luna ha participado en 30 operativos realizados en distintos municipios de Chiapas y ha acompañado a colectivos de madres buscadoras, con resultados positivos en alrededor del 70 por ciento de las intervenciones, de acuerdo con Protección Civil.
Para que ese trabajo sea posible, el binomio canino funciona como un solo equipo. La confianza, la comunicación y el entrenamiento constante permiten que ambos actúen de manera coordinada en cada misión.
Mantener ese nivel de preparación también requiere cuidados permanentes. Los perros cuentan con alimentación especializada, atención veterinaria, entrenamiento continuo y seguimiento para garantizar su bienestar y condiciones óptimas de trabajo.
Este fortalecimiento de la Unidad Canina ha sido respaldado por el secretario de Protección Civil, Mauricio Cordero Rodríguez, con el objetivo de mantener binomios capacitados para atender emergencias y labores de búsqueda, además de garantizar su bienestar y cuidado permanente.
Aunque a Luna le restan aproximadamente dos años antes de su retiro, su labor sigue siendo indispensable para todo tipo de rescate.
En cada operativo pone al servicio un olfato entrenado durante años y una capacidad que ninguna tecnología ha logrado sustituir. Para las familias, representa la posibilidad de encontrar respuestas donde durante mucho tiempo solo ha existido incertidumbre.




