Santa Clós me ama


Navidad es ese momento del año en el que tienes que ver a la gente que has evitado todo el año. Porque si algo no quieres escuchar más de una vez en 365 días son las siguientes frases:

 

“¿Y la novia, mijito? Ya ni tu prima la lisiadita.”

 

“¿Y cuándo te piensas casar, mijo?”

 

“Oye, mijo, ¿ya tienes un trabajo de verdad o sigues con eso de la comedia?”

 

Nunca he entendido esa cosa del “mijo”. Siempre que mis tías me dicen “mijo”, siento que estoy escuchando a una señora de Las Lomas hablándole a un cerillo.

 

“Ay es que ustedes ya son muy modernos, mijo. Yo no le entiendo a eso del feis y esas cosas; pero a veces te sigo en el Tuits, o sea, no siempre pero ahí estoy pendiente de ti. Sé que no te importa pero ahí te estamos viendo siempre.”

 

Porque sufren, siempre sufren por todo. Excepto por el color bicolor de su pelo crepé.

 

Las fiestas godinez son otra joya que nos ofrece la Navidad. El discurso del jefe que es más aburrido que sermón de misa de siete, el debut de “Pepe el Conta” en la comedia y por supuesto, Rosy aprovechando para colocar sus productos de Avon.

 

Y la comida navideña es otra de las cosas que odio de Navidad. El bacalao es asqueroso. Me acuerdo que una Navidad estaba borracho, vomité encima de la charola del bacalao Y NADIE SE DIO CUENTA.

 

Pero la verdad es que solo hay dos maneras de vivir la Navidad:

 

Pedirle regalos a Santa Clós o pedirle regalos al niño Jesús.

 

No cenar tanto para mantener la línea o no cenar tanto porque ya no hay más.

 

Brindar con champaña o brindar con sidra.

 

Comprar la fruta para tu piñata o vender fruta para las piñatas.

 

Ponerte ropa interior amarilla para atraer dinero o quitarte la ropa interior a cambio de dinero.

 

Poner un niño Jesús en tu sala o ponerle en la sala y tener un niño Jesús.

 

Llorar de la emoción o llorar de tristeza.

 

Yo por lo general lloro de aburrición, escondo al niño Jesús en el fruitcake, le pago a mi primo de ocho años para que se ponga la ropa interior de mi abuela en la cabeza, le meto condones y Postdays a la piñata, no ceno tanto porque me lleno rápido, y le pido regalos a Santa Clós… ¿por qué?...  porque Santa Clós me ama. Y si no me trae lo que le pido, le digo a mi mamá lo que lo caché haciendo en La No. 20 de Polanco.

 

Sin más por el momento, les mando un fuerte abrazo, todo mi cariño y les deseo una muy feliz Navidad. 


Autor: Roberto Flores

Joven comediante con gran presencia en la escena del "Stand Up". Siendo conductor de Comedy Central y guionista de La Sopa y El Incorrecto del canal E!, goza de...






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