Mujeres y la nueva ciudadanía y su participación en la política


Me da gusto dirigirme a ustedes para resaltar el gran privilegio que tenemos de ser mujeres, pero especialmente ser mujeres de este país lleno de oportunidades para toda la población, en el que se reconocen la inteligencia, el talento, las habilidades y capacidades de cualquier persona para alcanzar metas y objetivos.

 

Como resultado de mi formación académica, he tenido la oportunidad de conocer diversas culturas del mundo y comparar las cualidades y desventajas entre ellas. Estas experiencias me han llevado a refrendar mi convicción y orgullo de ser mexicana, ya que en nuestro país las personas que se esfuerzan por su superación personal, académico y profesional tienen ante sí amplias alternativas de desarrollo en lo social, en la economía y en la política.

 

Me considero un vivo ejemplo de estas bondades, ya que he podido alcanzar muchos de mis objetivos personales sin tener ni necesitar de la protección o el apoyo del famoso.

 

Como toda actividad humana, en México hay aspectos buenos y otros que debemos mejorar. Sin embargo, hemos de reconocer las conquistas que hemos logrado para ampliar nuestra participación en sectores cada vez más amplios e importantes del país, especialmente con los planes y estrategias que ha impulsado el presidente Enrique Peña Nieto.

 

Si revisamos la realidad de otras latitudes podemos ver cómo es que en países de Asía y de África su población enfrenta grandes problemas para subsistir, los cuales se agravan cuando se trata de las mujeres. Los conflictos de género se viven con gran crudeza; se les asesina por el simple hecho de ser mujeres.

 

Muchas no tienen la opción de acudir a una escuela y en caso de que puedan hacerlo deben hacer largos recorridos a pie para llegar a escuelas en localidades muy apartadas de sus hogares. Es cierto que naciones como la India, Filipinas, Alemania, el Reino Unido han sido gobernadas ya por mujeres, quienes hacen y han hecho un papel muy relevante.

 

En muchas naciones persisten conductas de marginación hacia la mujer y no hablo nada más de las naciones ahora llamadas emergentes, sino de países que tienen una gran tradición cultural en el mundo.

 

Ciertamente, en muchos países de África y Asia, los avances en los programas patrocinados por la Unesco tienden a garantizar apenas la educación primaria para sus habitantes y en especial para las mujeres. Pero en naciones como Austria se impulsa la incorporación de las mujeres a profesiones de las que tradicionalmente se han relegado, mientras que en Luxemburgo se analiza la discriminación por motivos de género.

 

Por otra parte, cifras del Banco Mundial indican que hasta hace algunos años, en diversos países de Asia y África, menos del 50% de las mujeres tenía un empleo remunerado.

 

Afortunadamente, en México nuestras leyes garantizan el acceso gratuito hasta la educación media superior como una obligación del Estado para todos los ciudadanos, sin distingos de ninguna especie. También avalan la libertad para que cualquier persona se dedique a la actividad productiva lícita que prefiera.

 

Es así como cualquier mexicano, con la determinación por lograr su desarrollo personal, puede gozar de estos beneficios. En mi caso, por ejemplo, he estudiado dos licenciaturas, una maestría, varios diplomados y he realizado cursos específicos en instituciones educativas de México y del extranjero.

 

En mi vida profesional, además de presidir mi Fundación Jaff por la Educación, mi formación educativa me ha llevado a ocupar distintos cargos en el país y en el extranjero. Actualmente soy la Secretaria General Nacional de la Expresión Juvenil Revolucionaria y anteriormente ocupé, también en el Partido Revolucionario Institucional, el cargo de Subsecretaria de Migrantes.

 

Asimismo, me desempeñé como Embajadora Turística del Estado de Morelos, presidí la Fundación “Las Damas de San Diego”, en California, Estados Unidos, fui psicóloga infantil en el “Hospital Santa Engracia”; en el estado de Nuevo León, y en la “Fundación Castro Limón”, en Baja California. De igual manera, el gobierno de Garmiyán-Kurdistán me designó su Representante Honoraria para América Latina.

 

Mi trayectoria académica y profesional es una muestra de que México nos ofrece las facilidades para lograr una formación que posteriormente nos abrirá posibilidades para lograr una proyección profesional destacada. El límite lo establecemos nosotras mismas.

 

Estos beneficios sólo se pueden alcanzar con gobiernos que se preocupan por el bienestar de sus habitantes y en este sentido las propuestas de mi partido, que preside el doctor César Camacho Quiroz, han permitido la aprobación de leyes que alientan el desarrollo social y educativo de las mujeres, así como su participación en prácticamente todos los ámbitos de la sociedad, desde las actividades productivas hasta en la vida política, fomentando la equidad de género.

 

México presenta importantes avances, reflejados en leyes aprobadas para su aplicación en todo el país, de tal forma que el acceso de la mujer a la vida nacional es un derecho plenamente garantizado, mientras que en otras naciones la lucha de este sector de la sociedad ha sido muy difícil y ha costado incluso la vida, la detención y la persecución de muchas que demandan mayores espacios y acciones que logren la igualdad de género.

 

Como mujer que forma parte de la nueva ciudadanía integrada a la política de nuestro país puedo aseverar que con determinación podemos lograr cualquier propósito y ser polifacéticas. En mi caso, soy escritora, política, conferencista y filántropa.

 

La Fundación Jaff por la Educación, organización civil que tiene presencia en 12 estados de la República y cuenta con 6 mil afiliados, quienes han apoyado la realización de un amplio número de actividades de beneficio social, particularmente en el ámbito educativo. Estas acciones se han llevado a cabo con la obtención de donaciones y patrocinios conseguidos tocando puerta por puerta, es decir, con mucho esfuerzo.

 

Ésta es una muestra más de cómo en México podemos emprender casi cualquier acción para nuestro desarrollo personal o, mejor aún, para beneficiar a la población que por alguna razón no puede acceder a la educación, a un trabajo formal y bien remunerado.

 

En el Medio Oriente –por ejemplo-- la sociedad en ciertos paises es altamente conservadora, con reglas muy claras y muy estrictas en cuanto al desarrollo y participación de la mujer en la vida pública y social. La formación académica se hace muy difícil y tener una ocupación como empresaria o emprendedora es algo casi imposible. Y ya no digamos al querer ingresar a la vida política.

 

En Estados Unidos, los hombres y las mujeres gozan de un concepto muy amplio de libertad y de participación social y política. Muchas mujeres han llegado a posiciones políticas muy importantes, no sólo para los Estados Unidos, sino para todo el mundo.

 

En México, la mujer ha logrado importantes avances en la vida social, económica y política desde la segunda mitad del siglo pasado. Nos fue reconocido el derecho de votar y ser votadas, y es así que hemos tenido mujeres electas como gobernadoras. 

 

 

La política es un espacio importante para que las personas trasciendan mediante acciones de beneficio colectivo. La mujer debe mantener su participación en el fortalecimiento de acciones que beneficien directa e indirectamente a toda la sociedad: a las niñas y niños; a los jóvenes y a los adultos; a los adultos mayores, impulsando programas de desarrollo económico, de educación, de salud, de medio ambiente, de desarrollo tecnológico.

 

Exhorto a las mujeres de la nueva ciudadanía a que participemos activamente en el desarrollo de nuestra sociedad, con un rumbo de claro beneficio para la población en general.

 

Como mujer les puedo decir que nosotras tenemos abiertas grandes posibilidades de desarrollo personal que beneficien a nuestras familias y a la población en general.  Aprovechemos esas oportunidades. Cuidarnos no tirarnos. Si nosotras crecemos, nuestro país también crecerá y mucha gente tendrá también grandes beneficios.

 

Podemos ayudar a generar empleos bien pagados para muchos mexicanos. No dejemos que el miedo nos detenga o limite. Hagamos, pensemos, innovemos y participemos del desarrollo de nuestro México.

 

Como mujer que ha tenido la oportunidad conocer varias culturas y costumbres en el mundo, las invito a que se decidan a ir más allá de nuestra visión más inmediata. Con nuestra determinación, cada una de nosotras podremos ser impulsoras de una nueva y mejor ciudadanía en la vida política de México.

 

 

Toca a nosotras, las nuevas ciudadanas que nos incorporamos a la vida política del país, retomar esos esfuerzos e impulsar nuevas acciones que contribuyan a que nuestro querido México sea protagonista de la vida mundial. Seamos un ejemplo para nuestras familias y comunidades.


Autor: Hanna Jaff

Política y activista que se desempeña como subsecretaria de migrantes del Comité Ejecutivo Nacional del PRI. Hanna cuenta con una maestría en Relaciones Int...






Lo más visto...

tiempoyforma