Daniel Craig, Judi Dench y JK Rowling salen en defensa de la BBC ante polémica financiera


Si James Bond y su jefa M dan su opinión al gobierno británico, es que se trata de un asunto serio. De creer al diario The Telegraph, los poderosos en Londres están en guerra, en guerra contra una institución que es tan británica como los buses de dos plantas o el té de las cinco: la BBC.

Y eso no sólo ha convocado al actor Daniel Craig, que encarna a Bond, y a su antigua jefa M, Judi Dench, sino a muchos grandes del mundo de la cultura y el entretenimiento como la creadora de Harry Potter, la escritora J.K. Rowling, la actriz Rachel Weisz (El jardinero fiel) o el director de cine David Attenborough, quienes han firmado una carta abierta en defensa del ente de radio y televisión pública y en contra de lo que se avecina en los próximos meses para la BBC.

El ministro de Cultura, John Whittingdale, pidió lo que denominó una "revisión a fondo". Quiere analizar si la BBC realmente tiene que seguir produciendo "todo para todos" o si tiene que trabajar de forma más "focalizada".

Detrás de todo ello está el estatuto por el que se rige la BBC, la Royal Charter, que expira en 2016. En ese estatuto se fija el carácter público del ente, así como su estructura.

Y la BBC sí ofrece realmente algo a todos: es una de las radios y televisiones más grandes y más conocidas del mundo y está considerada una de las mejores. Noticias 24 horas, decenas de televisiones y radios regionales y una inabarcable oferta online. De la factoría de la BBC llegan productos para exportar como la serie Sherlock o el programa de coches de culto Top Gear. No obstante, suelen reiterarse cada tanto tiempo las acusaciones de despilfarro porque se gasta mucho en estrellas caras.

En los últimos años, la British Broadcasting Corporation, la BBC, atravesó una de sus crisis más duras después de que saliera a la luz que uno de los presentadores estrella de la cadena, Jimmy Savile fallecido en 2011, abusó sexualmente de numerosos menores.

Al principio, las investigaciones funcionaron a marchas forzadas, lo que costó credibilidad a la BBC y a su director, el puesto. Todo ello apenas arañó el estatus de la cadena en Reino Unido. Además, la rama comercial de la BBC factura millones en todo el mundo.

Y lo recelosa que es la política con el poder de este coloso mediático se puso de manifiesto en mayo, con las elecciones legislativas. Los partidos contaban cada segundo de las emisiones que les afectaban y casi todos se quejaron de la falta de neutralidad de la BBC.

El centro de estudios conservador Centre for Policy Studies dijo en 2013 que la BBC estaba más orientada a la izquierda liberal que a la derecha. Investigadores de la universidad de Cardiff sin embargo lo contradijeron: la desconfianza de políticos y medios conservadores en la BBC ya tiene cierta tradición.

Y la radiotelevisión pública se ha resentido de ello. En mayo los tories, con el primer ministro David Cameron a la cabeza, se hicieron con la mayorí­a absoluta en el Parlamento. Y el premier colocó al frente del Ministerio de Cultura a Whittingdale, un ex asesor de Margaret Thatcher, a quien la BBC siempre le pareció muy grande y así lo ha dicho en numerosos casos.

El nuevo ministro reiteró que no quiere librar ninguna guerra, pero el primer golpe llegó a principios de julio: la emisora tendrá que hacerse cargo paulatinamente del canon de personas mayores de 75 años, que hasta la fecha cubrí­a el Estado. Se calcula que se trata de más de mil millones de euros, y lo tendrá que asumir en momentos en los que los ingresos por el canon remiten.

Un gremio de ocho personas revisará la labor, la estructura y la financiación del buque insignia de la radio televisión británica. Se prestará especial atención a la oferta de noticias online y a los programas de entretenimientos de música, baile y competición. "Por el bien propio y del paí­s, la BBC deberí­a reducir (su estructura), ser más eficiente y actuar con mayor responsabilidad frente a los contribuyentes (que pagan el canon)", comentaba hoy el diario The Times.

El presidente del ente, Tony Hall, exigió la semana pasada que sea la opinión pública la que decida, ya que después de todo es la que paga. El canal ha llegado al corazón de la sociedad británica sobre todo con programas de radio y televisión. Según sus datos, sus muchos canales llegan al 97 por ciento de los británicos adultos, que lo ven una media de 18 horas a la semana.

Hasta que se defina qué será de la BBC pasarán varios meses.

Daniel Craig, Judi Dench y demás colegas ya han manifestado su postura. "Al igual que todas las organizaciones, comete errores pero en conjunto es una fuerza positiva y creativa", se afirma en la carta. "Una BBC más pequeña significaría sencillamente un Reino Unido más pequeño".

 

Fuente: La Jornada
Foto: StormHD






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