Rabat impone un “código de vestimenta” a los artistas tras el escándalo de Jennifer López


Jennifer López será recordada por siempre en Rabat. Su concierto el pasado 29 de mayo dejó huella tras el escándalo que ocasionó su escueto vestuario y sus sensuales movimientos sobre el escenario.

Fue tanto el alboroto que incluso miembros del Gobierno marroquí expresaron su desagrado y un ciudadano interpuso una demanda contra la estrella por "ultraje público al pudor", un delito castigado en Marruecos por el artículo 483 del Código Penal. Quizá quienes más la recuerden serán los artistas que se quieran presentar pronto en la ciudad. Para ser más específicos, para evitar futuros escándalos a los que quieran cantar en el Festival Mawazine el director artístico del evento Aziz Daki les ha enviado una carta donde les especifica "la cultura local y el código de vestimenta". Algo a seguir con el fin de evitar ofender a los ciudadanos.

Entrevistado por el semanario La Vie Eco, y preguntado específicamente por el escándalo levantado por el "carácter sexual" del concierto de López -que ha motivado una denuncia del mismo presidente del Gobierno-, Daki no nombró a la diva latina, pero dio a entender que también ella recibió esa carta donde se explica además "la naturaleza del país".

Sin embargo, Daki se guardó de criticar a la cantante del Bronx al añadir que "el mundo del espectáculo es un ámbito específico con sus propias leyes", y que "un vestido de espectáculo chocaría si fuera llevado en la vida corriente". Por lo visto en Rabat, Jennifer Lopez no adaptó su concierto "a la cultura local", ya que se cambió siete veces de vestidos, todos ellos muy cortos o escotados, gateó por el escenario y se palpó repetidamente los muslos delante del público. Todo ello fue transmitido por una cadena pública en horario de máxima audiencia, detalle que soliviantó los ánimos de muchas personas.

Mientras no quiso seguir con el revuelo generado por Jennifer López, el director del festival sí que criticó explícitamente en la publicación la actitud de Placebo, cuyo bajista Stefal Olsdal apareció con el torso desnudo y un enorme número 489 tachado con una cruz, en alusión al artículo del Código Penal marroquí que criminaliza la homosexualidad. "Repruebo la actitud del bajista, no puedo avalar que se utilice la escena de Mawazine para lanzar mensajes que no sean simplemente artísticos".

Fuente: El País






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