PERSPECTIVAS


Por Norberto DE AQUINO

 

Miguel Angel Mancera busca con desesperación una salida airosa ante la crisis ambiental que enfrenta su gobierno. Pero sin argumentos y sin una estrategia realmente social, parece más preocupado por burlarse de los capitalinos, que ofrecerles soluciones ante la compleja problemática que vive la ciudad de México.

Es claro que la crisis tomó por sorpresa al gobierno mancerista. Y al estallar el problema, el titular del gobierno capitalino optó por evadir la responsabilidad. Esta receta la aplica siempre ante cualquier problema. Las culpas son de todos, menos de su administración.

Cuando la confrontación con Eruviel Avila, gobernador del Estado de México no funcionó optó por aparecer como víctima. Cualquier cosa antes que admitir la responsabilidad que le corresponde.

El gobierno federal le obligó a elevar los niveles del Hoy no Circula, ante lo cual, de nueva cuenta, buscó la ruta por la que las autoridades peñistas pagaran las facturas. Y sólo cuando las cosas ya no podían ir más lejos, apareció. Y al hacerlo, lo que dejó fue la impresión de que había tomado el problema muy a la ligera.

Fue así que ofreció disculpas a los capitalinos por las medidas molestas que se habían tomado. Quería aparecer como un jefe de gobierno responsable. Pero su intentó se quedó en la burla.

Es imposible aceptar una disculpa como la ofrecida por el señor Mancera, por la simple y sencilla razón de que las “medidas molestas” no son la crisis, sino parte de ella. En todo caso, se tendrían que ofrecer disculpas por no haber atendido en tiempo y forma, los síntomas que anunciaban la enfermedad.

Se tendrían que ofrecer disculpas por la incapacidad de los integrantes de su gobierno o por la ausencia de una real política ambiental. Tal vez por el abandono y complicidad en lo que se refiere al transporte urbano. O por haber mentido a la hora en que se aumentó la tarifa en el Metro, a sabiendas de que no se cumplirían las promesas para mejorar el servicio y aumentar el número de trenes en servicio.

Disculparse por el Hoy no Circula fue simplemente, una nueva evasión de la responsabilidad. Y por ello parece más una burla que una atención a la ciudadanía.

Pero el colmo llegó al momento de elevar las medidas contra la contingencia con el doble Hoy no Circula. De nueva cuenta, el señor Mancera buscó aparecer como un gobernante serio y responsable, cuando todo lo que pretendía tenía que ver con sus desesperación para tratar de evitar que la caída en los niveles de aceptación llegara a niveles bajo cero.

Lo alcanzado fue otra vez, un ridículo que se agudizó con el anuncio del semáforo epidemiológico, con el cual los capitalinos podrán enterarse de los síntomas que provoca la contaminación. “No voy a jugar con la salud de los capitalinos” dijo muy orgulloso.

De nueva cuenta, el objetivo quedó muy lejos de la realidad. Mancera y su gobierno ya habían jugado con la salud de quienes habitamos la gran urbe. La existencia del problema de contaminación deja ver que la administración capitalina no tenía programas ambientales ni de control de emisiones. Después de varios años, muchos, la ciudad de México regresó a las contingencias que se aplican después de la mala broma llamada precontingencias, pero que sólo sirven para anunciar que la crisis ambiental está en la ciudad y que no hay nada para combatirla de fondo.

Lleno de “valor político”, el señor Mancera dijo que se tomarán todas las medias preventivas para cuidar la salud de los habitantes de la CDMX. Pero ¿alguien puede explicar qué es lo que el señor Mancera y su gobierno entienden por preventivas?

Si la prevención fuera real, se tendría algo más que un listado de hospitales a los que se puede acudir ante la aparición de síntomas de malestar por la contaminación. La prevención además, hubiera evitado, o al menos tratado de, la explosión de la crisis. El problema actual muestra con toda precisión, que las autoridades no hicieron nada ante el problema-

Acusar a quienes construyeron segundos pisos, distribuidores y súper vías es otra vez, evadir la responsabilidad. Mancera tiene algo más de tres años en el poder ¿y cuáles son sus medidas para mejorar el transporte, para controlar el uso del automóvil y para luchar contra las industrias contaminantes.

Al señor Mancera le gustan los temas que le dan simpatías, como “luchar” por un mejor salario. Pero son las crisis las que rebelan al real gobernante. Y en las crisis el gobierno del señor Mancera alcanza niveles de pequeñez real


Autor: Norberto de Aquino

Especialista en política nacional con amplia experiencia profesional en áreas de publicación y asesorías a nivel presidencial. Vasto conocimiento de relacio...






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