PERSPECTIVAS 12.08.16


Por Norberto DE AQUINO

 

Alfredo Castillo saltó a la fama político cuando, como procurador en el Estado de México, “resolvió” el famoso caso de la niña Paullette que, como se recordará, después de largo y penosos días fue “encontrada” entre el colchón y la base de una cama, en donde nunca nadie buscó.

Esa solución mágica de un caso que le había costado la cabeza a Alberto Baz Baz, primer procurador del caso, fue la plataforma que sirvió a Castillo para convertirse en una pieza clave para el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Al haber “salvado” la imagen del entonces aún gobernador del Estado de México, Castillo se hizo acreedor al agradecimiento de enrique Peña Nieto, quien encontró en la “solución” del citado caso, la fórmula para mantener vivas sus ambiciones por convertirse en candidato presidencial del PRI.

Logrado el sueño y alcanzada la Presidencia de la República, Castillo apareció como parte del equipo de la PRG. Pero las diferencias con Jesús Murillo Karam y ante el primer escándalo del nuevo gobierno conocido como Lady Profeco que le costó la caída a Humberto Benítez en la citada Procuraduría del Consumidor, pasó a ser el titular en esa institución.

Duró poco en el cargo, ya que la descomposición política en esa entidad llevó a la creación de una de las primeras grandes estrategias del sexenio para “devolver la tranquilidad” a los michoacanos.

Castillo fue convertido en comisionado especial que, en la práctica significa ser el hombre del poder en la entidad, sin importar su desconocimiento del estado, su lejanía de la clase política local y la forma en que se violentaba el marco legal.

Castillo se comportó como todo un procónsul. Autoritario y dueño del poder, utilizó los recursos a su alcance para la “pacificación”. Pero lo que en realidad logró fue crear una imagen altamente cuestionada para el priismo y el gobierno federal. Y crear un ambiente de tensión que estalló un día de Reyes hace dos años, con saldo de varios civiles muertos.

Castillo dijo que se habían matado entre ellos. Esto es, que los grupos que protestaban en Apatzingán habían disparado y ello daba como resultado los muertos. Pero esa versión se vino por tierra al momento en el que aparecieron los videos y se veía en ellos como los civiles estaban armados con palos y piedras.

No obstante las mentiras de Castillo, el gobierno aceptó su versión. Y “pacificado” Michoacán, se le llevó a dirigir el deporte desde la CONADE. Y como siempre, las promesas llovieron.
Pero tal y como lo hizo como procurador en el Estado de México o como pacificador en Michoacán, Castillo buscó primero, imponer su forma de ver las cosas.

Así, chocó con deportistas, con Federaciones y con organismos internacionales. Buscó imponer su criterio a todos y en todo. Y las divisiones aparecieron por todas partes.

Provocó multas de parte de organismos internacionales y a punto estuvo de provocar que México quedara fuera las Olimpiadas en Brasil.

La soberbia de siempre.

Ahora, ante el fracaso que puede convertirse en gran ridículo de la delegación mexicana en Río de Janeiro, Castillo se ha lanzado a repartir culpas. Y por supuesto, a mostrarse como la gran solución a futuro si se le permite seguir en el cargo y, claro está, a imponer su visión de lo que debe ser el deporte en nuestro país.

Pero el problema radica en que los resultados no dicen otra cosa que no sea que Alfredo Castillo no sabe alcanzar las metas a que está obligado.

El caso Paullette fue una manipulación abierta en la que él dio la cara, pero que requirió de toda una operación política legal del aparato de gobierno en el Estado de México.

La “pacificación de Michoacán” no existió y sí en cambio se puso en claro que para lograr metas de imagen del gobierno federal, estaba más que dispuesto a violar el orden legal y a llevar a la cárcel a los enemigos de esa forma de hacer las cosas.

Y ahora, en el deporte, lo que ha logrado no es otra cosa que llevar a México a los momentos en los que a todo lo que se aspiraba en las competencias era a “caer con la cara al sol”.

Castillo es el ridículo mismo. Pero con la soberbia que caracteriza al actual gobierno.

La vida está hecha de etapas. Y PERSPECTIVAS cumple hoy una de ellas. Nuevas tareas obligan a dejar el espacio, no sin antes agradecer a los lectores su paciencia y a dirigentes y compañeros del Portal su apoyo y generosidad.

 

Autor: Norberto de Aquino

Especialista en política nacional con amplia experiencia profesional en áreas de publicación y asesorías a nivel presidencial. Vasto conocimiento de relacio...





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