PERSPECTIVAS 08.08.16


Por Norberto DE AQUINO

 

Las encuestas no dejan lugar a dudas: el PRI sería barrido si en estos momentos enfrentáramos un proceso electoral. Pero el problema no es ese, sino el hecho de que lo mismo en el partido que en el gobierno se quiere creer que todo es un tema de “percepción”.

El resultado electoral del año pasado, que le dio al PRI la bancada más grandes en la Cámara de Diputados y un mayoría cómoda gracias a su alianza con el PVEM, fue entendida como la consolidación del grupo en el poder. Se negaron a ver la pérdida de votos. Y no quisieron entender la advertencia que se tenía a la vista

Se creyó que la mayoría en el Congreso sería la llave para el control absoluto de la segunda parte del sexenio.  La posibilidad de ajustes en el Gabinete se vio como algo innecesario. El voto había mostrado para el gobierno, algo que en la realidad no existía. La pérdida de apoyo no se apreció y se creyó que todo marcha a la perfección.

Así, cuando llegó el desastre electoral de junio pasado, la reacción fue simplemente, de sorpresa primero e ira después. Pero todo de manera equivocada.

Se culpó al partido de la derrota. Y el mensaje de que el partido paga lo que hace el gobierno, simplemente fue considerado como una agresión y no como un señal de alerta. Se tomó entonces la determinación de endurecer el control sobre el priismo. Se colocó al frente del partido a un ilustre desconocido para las bases y a uno de los hombres que había creado las reformas que a querer o no, dividieron al PRI y a la sociedad.

Así, la “recomposición” del Revolucionario Institucional arrancó a base de decisiones de la cúpula en el poder. La militancia, o lo que de ella queda, fue puesta a un lado.

Ahora, con el peso de la imagen de corrupción que arrasa al gobierno, sin resultados en economía o seguridad y con las promesas convertidas burla, las encuestas dicen que el PRI quedaría en tercer lugar si las elecciones fueran en estos momentos.

Este panorama establece que el problema más importante para el priismo es curiosamente, el gobierno. O dicho de otra manera. La ausencia de logros y el incumplimiento de promesas convierten al gobierno en un lastre difícil de soportar para el PRI.

Hay quienes dicen que el reto es la negativa del priismo duro a cambiar, lo que impide la modernización del PRI. Pero esos “ismos” se niegan que es la falta de logros lo que lleva a los ciudadanos a votar en contra del partido aún en el poder.

Para todo el mundo queda claro que la sociedad está enojada. Y que su enojo nace de algo más que el “mal humor” o la simple “percepción” de las cosas. La creciente corrupción y la imparable violencia, son apenas, la muestra del fracaso de las estrategias oficiales. O de la ausencia de ellas. Los problemas de la economía y la pérdida constante del valor del salario, sin tomar en cuenta la terrible devaluación del peso, no parecen ser la mejor demostración del “sabemos cómo hacerlo” y menos aún, formar parte de una plataforma electoral triunfadora.

Ahora, a días del Informe presidencial, el gobierno enfrenta retos como la designación del nuevo titular de la Función Pública y de quien será el Zar anticorrupción, nombramientos de los que dependerá en mucho, la imagen del grupo en el poder en lo que resta del sexenio.

Pero el problema es mucho más serio.

La cruzada contra el hambre parece haberse perdido en la nada. Los beneficios de las reformas estructurales que tanto se pregonaron han quedado como algo que puede aparecer en el futuro, pero no que se pueda precisar en qué momento.

La necesidad de ajustes es algo que deseos de aliados o rivales. La realidad establece sin lugar a dudas, la falta de resultados. Y buscar en el PRI a los culpables parece más un afán de venganza que una respuesta a la realidad.

Las encuestas son claras. Pero en el gobierno se quiere encontrar en su partido a los responsables del fracaso, sin entender que se acepte o no, es Enrique Peña quien ya no aguanta una nueva encuesta.


Autor: Norberto de Aquino

Especialista en política nacional con amplia experiencia profesional en áreas de publicación y asesorías a nivel presidencial. Vasto conocimiento de relacio...





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