¿Nos importa?


Por: Karla María Gutiérrez 

 

Lucía murió de dolor. Tenía 16 años y era una chica apasionada por el arte, le encantaban los dibujos y la pintura. También le gustaban mucho los animales, soñaba con ser veterinaria pero fue asesinada el sábado 8 de octubre de 2016. 

El dolor de su agonía me resulta inimaginable. Salió a divertirse como cualquier adolescente en un balneario de Mar del Plata, Argentina, pero sus verdugos la encontraron. Fue drogada, violada y empalada por dos hombres. 

La fiscal que investigó el crimen dijo que "fue sometida a agresión sexual inhumana, y el excesivo dolor le causó la muerte por reflejo vagal", que le provocó un paro cardiorrespiratorio.

No sólo fue torturada por sus asesinos. Tras abusar sexualmente de ella hasta matarla, Matías Farías, de 23 años, y Juan Pablo Offidani, de 41, notaron que la vida de Lucía Pérez no existía más, así que lavaron su cuerpo, le cambiaron la ropa y la llevaron a un centro de salud donde dijeron que perdió el conocimiento por una sobredosis.

Éste crimen conmocionó a América Latina. El pasado miércoles 19 de octubre, miles de mujeres participaron en la jornada de protesta organizada por "Ni Una Menos" en Argentina, México, Chile, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Guatemala. La consigna fue unánime: ¡Vivas nos queremos!

Mientras eso pasaba, el mismo 19 de octubre, otra mujer murió de dolor en México. Tenía unos 40 años, pero a diferencia de Lucía, esta víctima no ha sido identificada. Su muerte tampoco ocupó titulares, no causó indignación pública y nadie ha organizado una protesta multitudinaria por ella. 

¿Qué podría conectar a una adolescente argentina y a una mujer mexicana de mundos tan diferentes en apariencia? Las conecta el mismo dolor. 

El cuerpo desnudo de la víctima encontrada en la modesta calle Jacarandas de la colonia Buenavista de Tultitlán en el Estado de México tenía huellas de ataque sexual. Fue golpeada, apuñalada en el estómago y también fue empalada en sus genitales. La localizaron cuando bomberos intentaban sofocar el incendio que el asesino provocó para tratar de eliminar rastros. 

A diferencia del caso de Argentina, este caso no es extraordinario en la zona donde ésta víctima fue localizada. El Estado de México es un foco rojo en el país norteamericano debido a la violencia de género. El Observatorio Ciudadano Nacional contra el Feminicidio (OCNF) estima que en los últimos 18 meses unas 550 mujeres han sido asesinadas en esa entidad y se sabe que al menos 2 mil 43 mujeres están desaparecidas, en su mayoría menores de 18 años.

Los casos de feminicidios que aumentan en América Latina cada vez son más perversos y bárbaros. En el caso de México urge una reforma legislativa con perspectiva de género que proteja más a las víctimas y a sus familiares, y que a su vez castigue con penas más severas a los agresores. 

¿Cuántas familias están mutiladas sin sus mujeres: hijas, hermanas, esposas, compañeras, madres? ¿Quiénes lloran hoy la ausencia de sus mujeres? ¿Cuántas mujeres mueren de dolor ahora? ¿Nos importa?

 
 

Autor: Karla María Gutiérrez

Directora Editorial de Tiempo y Forma. Periodista mexicana, productora, locutora y conductora de radio y televisión con 10 años de experiencia. Lectora emped...





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