Legalidad, valor cívico y responsabilidad social.


Con las recientes manifestaciones de organismos y grupos empresariales, ciudadanos se volcaron en las redes sociales para cuestionar las exigencias y pronunciamientos de los empresarios. Y pienso que con toda la razón. 

En una encuesta que realicé hace poco más de un año, los políticos salían reprobados en cuanto a percepción de confianza por parte de los ciudadanos, con una calificación aproximada entre 4-5 del 1 al 10, donde 10 era excelente. Los empresarios estábamos entre 6-7. Es decir, tampoco gozamos de total aprobación de la sociedad. 

Entre otras cosas por:
1. No todos vivimos la cultura de la legalidad en su totalidad. No todos otorgamos todas las prestaciones a nuestros trabajadores. O pagamos al 100% nuestros impuestos, o cumplimos con las disposiciones legales propias de nuestra actividad.
2. En Chiapas, existe una alta dependencia directa e indirecta al gasto del sector gubernamental. Eso resta autonomía y percepción de independencia.
3. Los organismos empresariales, a lo mucho, voltean a ver los intereses gremiales. Sólo si al sector le afecta o beneficia. La sociedad no hace clic con ellos.
4. No hay un compromiso comunitario, una responsabilidad social que vaya más allá de la filantropía.

Pero al igual que la clase empresarial, la política o la religiosa, el sector social no canta mal las rancheras. Como ciudadanos estamos muy lejos de una cultura de la legalidad.

Si tenemos una trabajadora doméstica y no tiene prestaciones. Si somos freelancer y no emitimos facturas por ciertos ingresos. Si le damos mordida a funcionario para condonar una multa o facilitar un trámite, en fin, somos un popurrí de actos ilegales en menor o mayor medida, de bajo o alto impacto, poco o muy mediático.

Así como están convulsionadas las cosas y todos clamamos por un "ya basta", más nos vale a todos, y perdón por generalizar, comenzar a dar el paso hacia la cultura de la legalidad. Muchos hoy ya la viven, pero son los menos. Tarde o temprano un dedo apuntará a nosotros. 

Cultura de la legalidad, valor cívico y responsabilidad social son el único camino a una modificación de prácticas que todos criticamos hoy. 

#MiHumildeOpinión


 


Autor: Francisco Alvarado Nazar

Consultor y académico especialista en Liderazgo y Desarrollo Regional, Presidente de la Fundación Manatí para el Fomento de la Ciudadanía AC....





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