La "tramposa" dueña de los hermosos ojos verdes


Por Karla María Gutiérrez 

 

 

 

 

Sin entrar en más detalles, hace unos días despertó mi curiosidad el título de una nota publicada en un diario de circulación nacional en México: "Apresan a afgana emblema del 'National Geographic' por tramposa". 

 

¿Qué llamó mi atención? El calificativo "tramposa" otorgado a la mujer. Según el Diccionario de la lengua española, trampa es el ardid para burlar o perjudicar a alguien, y la trampa legal es el acto ilícito que se cubre con apariencias de legalidad. No busco la controversia de si el uso técnico de la palabra es adecuado en el título respecto al contexto del hecho, aunque al leerlo mi imaginación se fue "al infinito y más allá". 

 

Cuando leí el contenido de la nota de la agencia EFE me enteré que el pasado 26 de octubre en Pakistán fue detenida "la niña afgana que se hizo famosa por sus ojos verdes en una portada de la revista National Geographic en 1985". De inmediato pensé en la dueña de esa mirada que fue retratada dos veces por el fotógrafo estadunidense Steve McCurry, primero cuando era muy joven a los 12 años y luego convertida en una mujer de 30.

 

La mujer tiene nombre. La llaman Sharbat Gula y tiene 44 años. Nació en Afganistán y pertenece a la etnia pashtún, la misma de la joven pakistaní Malala Yousafzai, defensora del derecho de las niñas a la educación y merecedora del Premio Nobel de la Paz en 2014. 

 

De acuerdo a Ethnologue los integrantes de esta etnia se estiman en unos 50 millones. Aunque pertenecen a la misma raíz, la mayoría están divididos por la frontera entre Pakistán y Afganistán, países marcados por conflictos bélicos, religiosos, sociales y políticos. Otras pequeñas comunidades de pashtúnes se han establecido en Irán e India. 

 

Sharbat llegó a Pakistán siendo una niña. Desde entonces descubrió lo que significa ser refugiada en otro país, ser la otra, ser la intrusa. Ella, como miles de sus compatriotas, huyeron de la Guerra de Afganistán y buscaron resguardo en otra tierra para tratar de dejar atrás la violencia y la muerte.

 

Para la etnia existen principios fundamentales entre ellos la melmastia, palabra en idioma pashtún hace referencia a la hospitalidad y el respeto profundo a todos los visitantes sin esperar nada a cambio y sin distinguir su religión, raza, etnia o situación económica; el nanawatai, que significa asilo y se orienta a la protección que otorgan a una persona contra sus enemigos y el tureh o la valentía al defender a los suyos y en adoptar una postura contra la tiranía. 

 

Y como es común en el tablero de la política los principios pashtúnes, como muchos fundamentos de otros pueblos en el mundo, no forman parte en el  complejo proceso de la toma de decisiones que afectan a miles de seres humanos. Eso lo sabe bien Sharbat, eso lo saben bien los cerca de 456 mil refugiados afganos que han regresado a su país en lo que va de este 2016, ante el ultimátum de Pakistán para abandonar su territorio.

 

En este caso tampoco continuará vigente en tierra pakistaní lo adoptado en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, pues el gobierno contrapone la condición de refugiados de los desplazados afganos, si se considera la obligación de un país de dar refugio a una persona “que debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a él”.

 

A diferencia de otros de sus connacionales, Sharbat no sólo no es bienvenida en Pakistán, también está presa en una de sus cárceles. Fue detenida por la posesión ilegal de un documento de identidad nacional que pretendía acreditar la nacionalidad pakistaní, para tratar de evitar volver a Afganistán y no abandonar el país donde se encuentra el campo de refugiados que ha sido su hogar desde hace al menos 32 años.

 

De acuerdo a datos de ACNUR, Pakistán alberga a 1.4 millones de afganos registrados legalmente y a otros 900 mil en situación ilegal, esto significa que el éxodo de Afganistán desde 1979 los ha convertido al día de hoy en una de las comunidades de desplazados forzados más numerosa en el mundo. Se estima que este 2016 es un año récord en el tema de la movilidad por conflictos, al menos 65.3 millones de personas están desplazadas de sus lugares de origen, de estas 21.3 son refugiadas. Cada minuto hay 24 nuevos desplazados. 

 

Aunque la noticia de la detención de la afgana ocupó titulares internacionales, su difusión no cambió su destino al estar confinada en el cautiverio de una prisión pese a su petición de pagar fianza. Este miércoles 2 de noviembre, por hacerse pasar por ciudadana paquistaní, un juez le negó la libertad. Dos días después, la ola de reacciones tuvo eco, el 4 de noviembre se informó que Sharbat se declaró culpable de los cargos imputados por lo que fue sentenciada a 15 días de cárcel, se le impuso una multa de 1,100 dólares y será liberada en los próximos días para luego ser deportada a Afganistán, el país al que no quiere volver y del que huyó en los años 80 del siglo pasado. 

 

Desde hace algunos años y sin proponérselo, Sharbat se convirtió en el rostro de los refugiados afganos y de otros de la región, la fuerte y penetrante mirada con sus ojos verdes inmortalizada en una portada de revista me dice más que todo lo que se pueda intentar explicar con palabras. Hoy, de nuevo, y como si se tratara de una persona elegida por la historia para dar testimonio de la tragedia humanitaria y el dolor que viven millones de personas, es el rostro de la desesperación de los refugiados criminalizados. 

 

Según ese medio que publicó sobre su detención, la dueña de los hermosos ojos verdes es ahora una "tramposa". ¿La trampa?: buscar quedarse en Pakistán, país que desde más de tres décadas es su hogar y que ahora la expulsa a ella y a miles más en condición migratoria similar. ¿Su objetivo?: sobrevivir y burlar la muerte en Afganistán, su país de origen.  

 

¿Que habrías hecho tú en el lugar de Sharbat?

 

 

 

Comentarios en Twitter 

@karlamariaopina 


Autor: Karla María Gutiérrez

Directora Editorial de Tiempo y Forma. Periodista mexicana, productora, locutora y conductora de radio y televisión con 10 años de experiencia. Lectora emped...





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