“La noche de las cornamentas” llega a Encuentro de Amantes del Teatro


La desgarradora evocación de un pasaje nefasto y revelador entre un padre y su hijo, constituye la trama de la puesta en escena “La noche de las cornamentas”, que se presentó anoche en el XXVIII Encuentro Nacional de los Amantes del Teatro, que se realiza en el Teatro Julio Jiménez Rueda, en esta capital.

 

Bajo la dirección de Óscar Vázquez Dávalos y con dramaturgia de Aldo Grajeda, el montaje se presentó en sustitución de la obra “Las criadas” a cargo del Colectivo Contamus, cuyos miembros, a decir de los organizadores, estuvieron ausentes por “causas de fuerza mayor”.

En cambio el público disfrutó de un drama real, que aborda historias que viven día a día miles de personas, problemas psicológicos y emocionales que arrastran a familias enteras.

La historia se desarrolla, en todo momento, dentro de en un hogar, en el que lejos de existir una familia, “Faustino” y “Melitón”, padre e hijo, llevan sus lazos filiales de forma aguda y punzante a tal grado que es inevitable la agresión psicológica y física, así como la confrontación y el reclamo, tras la muerte de la madre.

“Faustino”, sumido en su papel de invalido, utiliza su estado para auto compadecerse, quejarse de todo y para sacar su carácter irritante que choca sin remedio contra el de “Melitón”, quien finge ser un joven arrogante, inteligente, ya que obtiene todo lo que quiere cuando quiere, aunque tenga que tomarlo por la fuerza.

En la obra ambos llevan al espectador, de la risa, a la conmoción, de la angustia al enojo, plasmando en cada acto energía y emociones dando una actuación natural.

Por momentos, el espectador se siente parte de su realidad, toda vez que ambos atrapan con sus diálogos urbanos pero directos, además de las situaciones tan cotidianas; en ningún momento la obra se frena, la expectación y adrenalina están presentes en todo momento.

De acuerdo con Grajeda esta obra evoca el “Teatro de la crueldad”, de Antonin Artaud (1896-1948) y “El teatro pobre”, de Jerzy Grotowski (1933-1999), teóricos y maestros teatrales que hablaban de que el mundo tiene hambre por lo que no se preocupa por la cultura y, sólo de manera artificial, puede orientarse hacia la cultura para convertirla en una fuerza viviente que hoy agoniza.

Humor negro y por momentos un lenguaje altisonante son parte de la obra, que tuvo una buena recepción por parte de un público que casi llenó el recinto situado a unos pasos del Monumento a la Revolución.

Teniendo al centro del escenario una fotografía de una mujer en blanco y negro, la obra además cuenta con varios elementos escenográficos, tales como un comedor, un sillón y una televisión.

El XVIII Encuentro Nacional de los Amantes del Teatro continuará este día con las obras: “Qui’ubo rey”, “El psicoanalista no tiene quien le prescriba” e “Historias fúnebres”.






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