Energía LED


Si eres una persona que se preocupa por el medio ambiente y quieres hacer algo para contrarrestar un poco el daño que hemos hecho, seguro has escuchado hablar de los focos LED (Light Emitting Diode), y de los beneficios que tienen a la hora de ahorrar electricidad y dinero en nuestros hogares. Pero estoy segura que más de uno de nosotros ha ido a una tienda a tratar de comprar uno de ellos y nos hemos topado con la sorpresa de que hay mil opciones de focos y no sabemos cuál escoger. Pues aquí les dejo algunos tips para que la próxima vez que estén en esa situación, sea más fácil.

Un error muy común a la hora de comprar es que nos fijamos en los vatios(W), los cuales lo único que nos indica es la energía que consume el foco. Debemos fijarnos en los lúmenes, lo que nos expresa la cantidad de luz que es capaz de generar el foco. Para hacernos una idea, un foco LEDs de 3 Watts, equivale a unos 250 lúmenes, y sustituiría a un foco incandescente de 25W. En el caso de los focos LEDs se necesitan pocos vatios para muchos lúmenes, lo que puede suponer hasta un 80% de ahorro en electricidad.

A la hora de comprar un foco debemos buscar que la eficacia luminosa sea superior a los 80 lm/W. Para esto se ve las especificaciones del foco y se realiza la relación de los vatios y los lúmenes. Con esto podemos comprar entre los diferentes focos del mercado.

Cuando estamos en la tienda tratando de comprar, empezamos a analizar los precios y vemos el precio de los focos LED, los cuales están en promedio de 300 pesos y ahí es cuando empezamos a dudar en comprarlos, pero no te asustes,  esta  es una inversión a futuro que se pagará aproximadamente cuando llegan al 25% de la vida del foco LED. El alto precio se compensa ya que nos durarán más que los focos incandescentes (1,000 hrs), nos durarán hasta 70,000 hrs, esto es aproximadamente unos 30 años si los encendemos 4 horas diarias.

Un mito de los LED es que son de luz blanca, esto es mentira, los focos LED nos permiten elegir el tono de color que necesitamos para el área que queremos iluminar. Para esto hay que fijarse en la temperatura de color, viene definida por los grados kelvin. Podemos dividir los focos por su temperatura en 3 tipos: Luz fría es más de 5000°K equivale a la luz de día, la luz neutra es entre 3800°K y 4500°K y por último si quieres lograr un ambiente más tenue la luz cálida es la opción, que es entre2800°K y 3500°K.

Un factor que pocas veces analizamos a la hora de comprar un foco es el ángulo de apertura, esto nos va ayudar a escoger el mejor foco para la función que queremos. Si quieres iluminar una zona muy puntual deberás buscar un ángulo cerrado, 15-38º. Por el contrario las lámparas con ángulos de apertura más abierto 60-120º pretenden iluminar superficies amplias y reducir las zonas sombrías.

Por último nos tenemos que fijar en otros aspectos como de donde viene el producto, la garantía del fabricante y si cuenta con algún programa de reciclaje. Hay productos baratos que no se sabe de dónde vienen y menos el gran daño que le hacen al medio ambiente con su fabricación. Hay que optar por las empresas confiables y que tengan sus propios programas de reciclado. En resumen, la próxima vez que estés frente a una pared llena de focos sin saber cuál elegir, recuerda los siguientes aspectos: lúmenes, ángulo, temperatura, y la empresa. Con esto, la ida a la tienda será más fácil y saldrás con el mejor producto posible.


Autor: Mónica Rius

Ingeniera Química, consultora, apasionada de la naturaleza, la sustentabilidad y las energías renovables. Sus colaboraciones en Tiempo y Forma, se volverán u...






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