De Super Bowl y un poco más…


114.4 millones de personas vieron el dramático triunfo de Nueva Inglaterra sobre Seattle en el Super Bowl 49; otra vez rompieron el récord del programa más visto en la historia de la televisión en Estados Unidos y cientos de estadísticas más que envuelven a este partido.

Aficionados o no al juego más popular en los Estados Unidos, siempre hay algo que nos reúne a ver el Super Bowl. Y esto es el deporte, siempre nos entrega las dos caras de la moneda, la del éxito y la alegría, la del fracaso y la tristeza. El deporte siempre nos enseña a no hablar hasta que termine el show.

Seattle con la ventaja, con un Wilson inspirado encontrando más salidas además de Lynch, tenían un bicampeonato en las manos y hoy estaríamos hablando de las dos intercepciones de Brady y del intento de ganar su cuarto Super Bowl, los más sinceros lo pondrían en un segundo escalón por detrás de los QB de élite como Montana.

Pero la historia cambia en 20 segundos, Seattle tenía 4 oportunidades, menos de 10 yardas para ganar el Super Bowl y hacer historia, pero cambiaron el guión, tal vez por el tiempo, tal vez para sorprender, eso nunca lo sabremos, una intercepción le regresa el aire, el color, la gloria y la fama a Brady, que hoy festeja su cuarto anillo y sobre todo se abren los foros y debates para hablar si el QB de los Patriotas ya está al nivel de Joe Montana.

Yo siempre insistiré en que las comparaciones son necias y ociosas. Porque los momentos son diferentes, los rivales cambian, los momentos influyen y un sinfín de factores más hacen invalidas las comparaciones.

Pero si queremos entrar al debate, hay que poner los números por delante. Montana logró 4 anillos en 4 oportunidades, mientras que Brady ya jugó 6. Montana tiene 21 intercepciones y el de Nueva Inglaterra 24 en postemporada, en el gran partido Montana logró el 68% de efectividad, mientras Brady tiene el 66%, el de San Francisco logró 11 pases de anotación en los Super Bowls que jugó, mientras que Brady tiene 13.

Otro paso sería analizar la capacidad de reacción en los momentos más críticos, cuando el panorama es sumamente gris. El liderazgo de tomar el barco en medio de la tormenta, regresar la calma a los tripulantes, pero nuevamente caeríamos en el pantano de la subjetividad.

La conclusión la tiene la historia. El primer paso sería dejar que Brady termine su ya brillante carrera y solo entonces nos podemos sentar a analizar, debatir y, tal vez, a comparar.

Lo que es cierto es que en Brady tenemos a una leyenda, pero más cierto es que en Wilson hoy el QB perdedor, tenemos el futuro de la NFL.


Autor: Rodrigo Méndez Villanueva

Comunicólogo, analista, reportero y narrador, en resumen: Periodista deportivo, con coberturas en juegos olímpicos, panamericanos, centroamericanos, mundiales...






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