Cuándo endeudarse y en qué fijarse


Aunque el endeudamiento suele ser asociado a algo negativo, pues gastamos dinero que no tenemos al momento de comprar, existen condiciones muy específicas sobre las que una deuda puede convertirse en una inversión al generar un patrimonio, aunque a largo plazo, con la cabeza fría y una meta muy clara.

 

Según la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF), 28% de los adultos usa un mecanismo de crédito formal; sin embargo, las estadísticas para la población en general varían de 65 a 80%, ya que muchos financiamientos son solicitados a través de mecanismos informales, como los préstamos de familiares o amigos.

 

Las deudas pueden ser vistas desde dos perspectivas: buenas o malas. Para saber cuál es cada una, debe preguntarse para qué se endeudará”, puntualiza información de ComparaGuru.com.

 

Si pedirá dinero prestado, ¿tiene en claro sus objetivos? A largo plazo, ¿esto le beneficiará o perjudicará? Conozca cómo diferenciar ambos rubros.

 

¿Lo quiere o lo necesita?

 

En primera instancia, hay que tener en claro que solicitar un financiamiento es un compromiso, y es dinero que deberá pagar (preferiblemente antes que después) para obtener mejores condiciones en el costo del crédito.

 

Dicho esto, pregúntese: ¿para qué desea el préstamo? Mantenga la calma, y tenga claras sus prioridades, pues las deudas son un arma de doble filo y es preferible poner a trabajar ese dinero y no viceversa; es decir, que nos ponga a trabajar de más a nosotros sólo para liquidarlo.

 

La CONDUSEF destaca que una deuda buena es aquélla que le permite hacer crecer su patrimonio, ya que los beneficios del crédito se reflejan a mayor plazo, por ejemplo: ser más productivo (al iniciar o hacer crecer un negocio); crear un patrimonio (comprando una casa o haciendo mejoras en la misma) o adquiriendo bienes duraderos (electrodomésticos o productos duraderos).

 

Además, puede ser positivo si invertimos esos montos en algo que nos haga más competitivos en el mercado laboral, como un posgrado, por ejemplo, ya que una persona con una maestría o doctorado gana hasta 61% más que una persona con licenciatura, según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

 

Los gurús de las finanzas personales lo conminan a que se haga una sola pregunta: ¿la deuda durará más que lo que comprará? Sacar a crédito un smartphone o un par de zapatos puede no resultar si lo hará a 24 mensualidades, pero quizá sirva para amortiguar el gasto si en vez de pagarlo de golpe lo hace en dos quincenas, pagando los totales de su tarjeta de crédito.

 

En este sentido, las deudas malas son aquellos montos utilizados para adquirir bienes o servicios que no son duraderos o se deprecian rápidamente, como precisamente el caso de la ropa, el calzado e incluso algunos gadgets y los automóviles, que tiene una tasa de depreciación de 25% anual.

 

En ocasiones somos esclavos de las deudas que adquirimos y debemos arreglárnoslas para lograr pagarlas. Vendemos la vida a futuro, para poder vivir en el presente”, advierte información de la compañía de servicios financieros Old Mutual.

 

Si es totalero, puede que la compra de estos productos no traiga consecuencias para su cartera, pero ¿cuáles son las deudas que deberíamos evitar a toda costa? Particularmente, los especialistas distinguen dos: las que son para cubrir gasto corriente (pagos necesarios como los alimentos y servicios como agua o luz) y solicitar un préstamo para liquidar otro.

 

“Muchas personas se endeudan nuevamente para cubrir la deuda, lo cual es muy nocivo. Corte de raíz lo que no le es útil, y si tiene la capacidad, aproveche las tasas de refinanciamiento que ofrecen algunas entidades que compran la cartera a una tasa menor. Esto no implica volverse a endeudar, simplemente consiste en disminuir el costo, pero no aumentar el monto de la deuda”, recomienda información de Old Mutual para el caso de que desee reparar su deuda.

 

 

Fuente: El Economista.

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