Cada vez más empresas prohíben el correo electrónico


Clare Burge pensaba que tenía un buen manejo de su correo electrónico hasta que regresó de un viaje de 10 días por Marruecos en 2001, para encontrar 10 mil nuevos mensajes en su bandeja de entrada.

Fue así como Burge decidió hacer un experimento audaz: dejar de utilizar el correo electrónico. Puso una respuesta automática en su correo electrónico del trabajo donde pidió a la gente que en vez de escribir mails, le llamara a su lugar. Para Burge fue un momento que cambió de vida.

“El correo electrónico es una herramienta muy egoísta”, explicó Burge. “Te conviertes en un esclavo de tu bandeja de entrada cuando revisar tu correo electrónico en la mañana es la primer cosa que haces y la última cuando te vas a la cama”. El correo electrónico también puede tener un impacto directo en los resultados de productividad de los corporativos pues representa una distracción para los trabajadores en sus tareas cuando revisan mensajes sin importancia.

Un investigador estima que se necesitan 64 segundos para regresar al trabajo después de revisar un nuevo mensaje y otros estudios han demostrado que se puede sumar hasta horas perdidas cada día. Debido a ello, el correo electrónico está en la mira de las políticas corporativas de todo el mundo.

Thierry Breton, CEO de la compañía francesa Atos, anunció la prohibición del correo electrónico interno a sus 80 mil empleados.

En Alemania, los fabricantes de automóviles han implementado diversas políticas para limitar al correo electrónico. Un columnista del New York Times escribió acerca de las herramientas que utiliza con sus editores para reemplazar al correo electrónico. Incluso Halton Housing Trust, una organización no lucrativa de vivienda en el Reino Unido y que maneja miles de hogares, ha reducido su uso.

Nick Atkin, CEO de Halton, es un fuerte crítico del correo electrónico, aunque admitió en un blog de la compañía que el esfuerzo ha estado lejos de ser “fácil”.

Escribió que los retos para conseguir que sus 280 empleados dejen de revisar constantemente su bandeja de entrada, “demuestra cómo las personas son adictas al correo electrónico y como tales, tienen una respuesta irracional cuando están a punto de alejarse de él”.

Para Lee Mallon, fundador de Rarely Impossible, la prohibición del correo electrónico como un primer paso fue fácil. Él tomó la decisión después de conocer el caso de Burge en septiembre pasado. “Me encontré revisando mi teléfono 150 veces al día”, dijo Mallon. El email se había convertido en ” una distracción y una molestia constante”.

Mallon afirma que el mayor desafío ha sido la transición a otras herramientas de comunicación que hacen un mejor trabajo en cuanto a la asignación de tareas o para compartir documentos.

“Antes, el correo electrónico era usado para todas las comunicaciones, así como las interacciones con los clientes y el almacenamiento de documentos. Ahora usamos unos cuatro productos diferentes”.

Debido a que es una pequeña oficina, las cuestiones más urgentes ahora se manejan en persona o con una llamada telefónica. Los empleados de Mallon utilizan Skype, Dropbox y Slack para supervisar los proyectos y compartir información.

“Mi equipo se comunica mucho mejor”, dijo Mallon. “Ahora los problemas se resuelven de inmediato”.

Burge cree que en un mundo libre del correo electrónico sigue estando lejos. “Yo todavía uso el correo electrónico a diario porque no he convertido aún a los siete mil millones (de usuarios) en el planeta”, bromeó.

Fuente: BBC






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