Recaudación vs Corrupción; el huevo y la gallina


¿Por dónde comenzamos, gobiernos honestos o ciudadanos responsables?

 

Ante los constantes y progresivos recortes presupuestales de la federación, los estados y municipios se han visto en la necesidad de buscar nuevas fuentes de financiamiento. Entre esas opciones está la más natural y común en las sociedades del mundo: la recaudación. Sin embargo, esta medida no es muy viable para varios gobiernos porque representa el costo político que generan las medidas impopulares. Además, que pocos ciudadanos están dispuestos a pagar más impuestos y cuotas por servicios públicos ante una realidad que cada vez es más visible: la corrupción y la crisis de confianza que viven las instituciones.

Así que hoy, ante la posibilidad de echar a andar algún impuesto, la opinión pública salta y exige, primero, que termine la corrupción, o al menos, la impunidad.

Esto ha hundido a varios municipios en un fangoso pantano. Al no tener autoridad moral para asumir medidas necesarias y naturales como incrementar la recaudación y preferir mejor medidas populistas que sólo condenan más y más el futuro de los recursos y patrimonios de los municipios.

¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?no lo sé, sólo sé que, tan malo es tener una sociedad que no está dispuesta a pagar por mejores servicios públicos, como lo es no contar con esquemas que garanticen el bueno uso y aplicación de esos impuestos.

Hoy, El Economista publica que Mexico ocupa el segundo lugar en Latinoamérica en recaudación del IVA. El presupuesto llamado subnacional (de estados y municipios) representa apenas el 3.6% de la recaudación nacional. Y en México, la recaudación municipal es de aproximadamente el 0.3% del PIB, incluso menor a países menos desarrollados como Bolivia que oscila en el 0.5%. En muchos municipios del país, la aportación municipal a su presupuesto anual difícilmente llega al 10%. Es decir, un escenario nada sostenible.

¿Por dónde comenzamos? En lo particular, considero que las autoridades son las que deben dar el primer paso y hacer lo que tengan que hacer para garantizar el transparente y buen uso de los recursos públicos. Más con todos los escándalos de corrupción y de impunidad de los últimos años.

Y, después, la sociedad debe ser consciente y asumir la responsabilidad de cualquier ciudadano en el mundo: pagar impuestos justos que van acorde a la calidad de los servicios públicos que recibe.

No está fácil, no veo muchos políticos decididos a ese compromiso, ni ciudadanos dispuestos a vivir una cultura de la legalidad y responsabilidad cívica. Menos ahora, que la crisis económica sigue lastimando al bolsillo de los ciudadanos.

Pero no veo más salida, urge un pacto cívico sociedad-gobierno: Yo garantizo gobierno honesto, tú garantizas cumplir con tus obligaciones.


#MiHumildeOpinión


Autor: Francisco Alvarado Nazar

Consultor y académico especialista en Liderazgo y Desarrollo Regional, Presidente de la Fundación Manatí para el Fomento de la Ciudadanía AC....