#LaParadojaDeLaTransparencia


Ser transparentes y rendir cuentas debiera ser bien visto, reconocido y hasta incentivado, ¿no? Pero no, al contrario, en muchos casos tiene efectos negativos, aunque usted no lo crea. 

 

Quien abre la información y rinde cuentas es objeto de mayores cuestionamientos que quienes optan por el anonimato y la discrecionalidad. 

 

Lo he visto en el sector empresarial, cuando se licita abiertamente un proyecto, aún y cuando se haya hecho todo conforme a norma y el ganador lo haya hecho legítimamente, varios cuestionaran todo.

 

Y no se diga del sector público, si un funcionario exhibe su 3de3, por ejemplo, surgirán muchas "dudas" y "brillantes especulaciones" que harán arrepentirse al susodicho de haber sido transparente.

 

Es cierto que la burra no era arisca pero, entonces, ¿ya estamos vacunados a que nos vaya bien a los chiapanecos?

 

De ser así, ya daremos siempre por hecho que:

- si le va bien económicamente a alguien es porque "roba", "es narco", etc. 

- si una mujer asciende a puestos importantes es porque "se acuesta con el jefe"

- si un funcionario público tiene solvencia económica es porque "es corrupto”.

 

Mientras la mentalidad sea esa, los actos y sistemas de transparencia y rendición de cuenta serán una simulación total.

 

Debemos promover y vivir la transparencia y la rendición de cuentas, pero también debemos educar y elevar los parámetros de criterio de la gente, principalmente de aquellos que se perciben "generadores de opinión". Por el bien de todos, por el bien de la causa misma. De otro modo, lo más conveniente será mantener "bajos perfiles" es decir, anonimato, confidencialidad y discrecionalidad. 

 

Y eso es #LaParadojaDeLaTransparencia, la cruz que se carga por la "suspicacia" de los incrédulos. 

 

#MiHumildeOpinión


Autor: Francisco Alvarado Nazar

Consultor y académico especialista en Liderazgo y Desarrollo Regional, Presidente de la Fundación Manatí para el Fomento de la Ciudadanía AC....