Instrucciones para perder a una mujer


No será en diez días porque las mujeres sí que somos pacientes pero así es como un hombre pierde a una mujer.

 

Hace unos meses leí Así es como la pierdes de Junot Diaz, un libro que narra varias historias sobre cómo la traición y el descuido nos hacen perder lo que más queremos, pero en el momento no lo sabíamos o no nos importaba. Inspirada por esas letras, me puse a escribir una especie de manual para un hombre que desea perder a su pareja.

Instrucciones para perderla: 

La pierdes cuando se te olvida que ella presta atención a todos tus detalles: esa cicatriz que tienes cerca de las cejas, el lunar en tu espalda, tu risa incómoda…. La pierdes cuando dejas de notar cómo se divierte viendo cuando te dan esos ataques de verborrea, cómo miras hacia abajo cuando algo te duele pero no quieres demostrarlo, y la forma en que tiemblas cuando por fin logras quedarte dormido. La pierdes cuando dejas de notar cómo lleva un registro mental de las partes de tu cuerpo donde sientes cosquillas, y de las que al tocarlas, te encienden. La pierdes cuando te olvidas que va buscando cositas para alegrarte el día… y es que ella se da cuenta de tu estado de ánimo hasta en los mensajes de texto. Percibe muchas cosas de ti, incluso algunas que ni tú mismo sabes. Entiéndela, no es que sea una stalker, es que realmente te presta atención. Ella se acordará de esto cuando te encuentres confundido. Te hablará de las cosas que te hacen brillar los ojos para ayudarte a encontrar nuevamente el camino. Ella va a creer tanto en ti, que no tendrás de otra que empezar a creer tú también.

La pierdes cuando te olvidas de las cosas que significan mucho para ella: las pláticas profundas con extraños, cómo se le enchina la piel cuando escucha esa canción que le recuerda a su padre, el olor a libros nuevos, la felicidad que le provoca encontrar algo perdido –por más chiquito que sea– y el cuaderno donde colecciona sus frases favoritas. La pierdes cuando te olvidas de las cosas que la hacen ser ella: la forma en que le tiemblan los labios cuando se pone nerviosa, cómo se enfrasca en su celular cuando uno de sus amigos está en problemas, cómo su voz cambia cuando está a punto de hacerte una broma… Y así, tantas otras cosas que sólo podrías saber si realmente la observas.

La pierdes cuando empiezas a criticarla más veces de las que la chuleas. Y no es que ella quiera que le digas sólo cosas bonitas, pero créeme que ya es suficiente con su propio perfeccionismo. La pierdes cuando dejas de notar que ha pasado horas arreglándose para salir contigo, por más que se haga la loca y te diga que recién salió de bañarse #síclaro. Cuando miras más la pantalla del celular que su cara. La pierdes cuando tratas de domarla, de apagar su luz, cuando le pides que le baje a su intensidad, que no se ría tan fuerte, que hable más bajo. La pierdes cuando confundes la confianza plena que tiene en ti con falta de interés. La pierdes cuando piensas que es indiferencia cuando te deja la puerta abierta para ir o venir. La pierdes cuando te avergüenzas o te sacan de quicio las mismas cosas que te hicieron enamorarte de ella: esa risa coqueta, lo torpe que es, la manía que tiene de ponerse a bailar sin razón aparente y lo fría que puede ser por teléfono. Entiéndela, ella necesita la cara, los gestos, y es que hablar por celular le parece algo muy impersonal. Ella quiere VERTE, COMERTE, TENERTE. Ella quiere que te quedes.

 

ESCRITO POR: PAMELA SALAS

Twitter: @lachicabien

Facebook: LaChicaBien.com

                                                                    www.estoespurpura.com

                                                                          


Autor: Púrpura

Una revista para mujeres que están buscando más que sólo verse bien, a las que les interesa el mundo y cómo desarrollarse profesionalmente. Nos dedicamos a ...