Eduardo Sosa: de infante de marina a rescatista


• Un accidente carretero en el que estuvo a punto de perder la vida, motivó al hombre de 45 años a fundar una asociación que agrupa a 21 paramédicos voluntarios en Jiquipilas. Con una vieja vagoneta, presta los primeros auxilios en una de las carreteras que reportan más accidentes
 

 

Issa Maldonado

Tuxtla Gutiérrez.- Cinco minutos antes de que su automóvil explotara, Eduardo Sosa Martínez fue rescatado entre los fierros de su vehículo por un trailero. Ese sería el comienzo de una nueva vida, una segunda oportunidad –como le llama- que lo motivó a rescatar y brindar los primeros a auxilios a hombres, mujeres, niñas y niños que sufren accidentes vehiculares en la carretera. 

Eduardo no olvida el día en que volvió a nacer. Hace 12 años, cuando transitaba en la carretera Cárdenas-Villahermosa, sufrió el accidente que le dejaría no sólo marcas en las manos y piernas –por las quemaduras-, sino la pasión del altruismo y la generosidad que sembró en otros 20 hombres y mujeres que formaron un grupo de rescatistas. 

El hombre de 45 años, originario de Tapachula, recuerda que de no ser por aquel desconocido que arriesgó su vida, hubiera muerto calcinado. Es por ello que en agradecimiento, fundó la Comisión Nacional de Emergencia Asociación Civil en el municipio Jiquipilas, donde no existen ni estación de bomberos ni Cruz Roja, a pesar de que semanalmente se reportan hasta 50 accidentes vehiculares.

Tras seis meses de recuperación tras el accidente, Eduardo decidió dejar de ser un infante de marina para convertirse en un rescatista que ha asistido a decenas de personas, algunas de ellas no lograron sobrevivir.

El hombre muestra fotografías de su trabajo sobre la mesa donde es entrevistado: las imágenes describen el terror de quedar atrapado entre fierros, sin pies o brazos, o mujeres y niños tirados en el asfalto sin vida.

Eduardo, junto con 11 mujeres y diez varones, recorren el tramo carretero Jiquipilas-Ocozocoaultra y Jiquipilas-Cintalapa, donde atienden los llamados de auxilio a través de la línea de emergencia 066, además de emergencias en hogares.

A bordo de una vagoneta Ford modelo 95, adquirida a través de rifas, ventas de comida y de la cooperación de los rescatistas, prestan el servicio prehospitalario a personas que sufrieron accidentes en dichos tramos carreteros, sin que alguna autoridad los apoye en este momento.

El rescatista asegura que los accidentes en la carretera Jiquipilas-Ocozocoautla “nos ha dado dolores de cabeza", sobre todo durante los fines de semana, cuyos incidentes casi siempre están asociados con el abuso del alcohol y la velocidad.

 

Rescatan vidas sin apoyos

Las oficinas del equipo de rescate se ubican en la 4ª norte, entre 5ª y 6ª oriente de Jiquipilas, donde se realizan guardias. No hay descansos, pues los accidentes automovilísticos y los llamados de auxilio siempre están a la orden del día.

Eduardo lamenta la indiferencia del todavía alcalde de Jiquipilas, Joel Ovando Damián, quien durante su administración no donó un solo peso para la fundación.

“Es pesado encargarse del área operativa, administrativa, atender los accidentes tocar las puertas para ver quién nos apoya con material de curación”, dice el rescatista, quien todos los días arriesga su integridad.

 

Ponen en riesgo su vida

Hace un par de semanas Eduardo  y otros paramédicos sufrieron un incidente a bordo de la ambulancia. Un tráiler los impactó de lado derecho, lo que provocó que el vehículo saliera de la carretera, dañando los amortiguadores.

Tras el incidente, los amortiguadores del vehículo donde se rescatan y trasladan a los accidentados, quedaron inservibles.

El hombre, ha solicitado el apoyo del alcalde de Jiquipilas pero le han cerrado las puertas.

Es por ello que el hombre solicita apoyo económico, collarines, antisépticos, gasas, vendas, guantes, cubrebocas, isodines, y todo tipo de material hospitalario, así como combustible y vales de despensa para los paramédicos que montan guardias. 

 

Familia rescatista

Cuando se le pregunta sobre su familia, Eduardo dice con orgullo que comparte la noble labor de socorrista junto con su esposa. Mientras muestra un periódico donde aparece una nota publicada sobre su labor, dice que tiene tres hijas y es egresado de Técnico de Urgencias en la Cruz Roja delegación Polanco. También llevó un curso de urgencias médicas en la escuela Naval de la Armada de México.

Es así como Eduardo dejó las filas de la Armada de México, “de agradecimiento a la vida y Dios, me dedico a salvar vidas”.