De ser necesario, Stephen Hawking recurriría a la eutanasia


El renombrado científico británico, Stephen Hawking, contemplaría el suicidio asistido, en caso de un gran dolor o si en algún momento considerara ser una carga para los demás o ya no tener nada para contribuir, según reveló en una reciente entrevista televisiva con la BBC, en la que también afirmó que sería una gran lástima para él morir sin “haber revelado un poco más del universo”.

“Mantener a alguien vivo contra sus propios deseos es la mayor indignidad. Consideraría el suicidio asistido sólo si tuviera gran dolor o sintiera que ya no tengo nada más para contribuir y fuera sólo una carga para las personas a mi alrededor”, dijo el astrofísico al comediante irlandés Dara O’Briain.

Cuando le diagnosticaron su enfermedad neurodegenerativa hace casi medio siglo le dieron pocos años de vida. Según los pronósticos médicos, el británico debió haber muerto hace muchos años debido a la esclerosis lateral amiotrófica.

A pesar de su parálisis, que lo ha obligado a utilizar una silla de ruedas y a comunicarse mediante un ordenador, Hawking no ha dejado de trabajar incansablemente para develar los misterios del universo y hacer accesibles a un público lo más amplio posible los complicados conceptos de la física.

El astrofísico atribuye su celebridad a la dolencia que padece desde los 21 años y que ha mermado progresivamente sus funciones motoras.

“La gente está fascinada por el contraste entre mis poderes físicos sumamente limitados y la inmensidad del universo con el que trato”, explica con modestia y humor en su página web (www.hawking.org.uk/) el autor de la La gran ilusión: las grandes obras de Albert Einstein.

Entre sus mayores éxitos se encuentra su predicción, a comienzos de los años 70, de que los agujeros negros, concentraciones enormes de masa que generan un campo gravitatorio al que ninguna partícula puede escapar, podían perder energía bajo ciertas circunstancias.

Nacido en la localidad inglesa de Oxford el 8 de enero de 1942, justamente en el tricentenario de la muerte de Galileo, Hawking siempre creyó que la ciencia era su destino y, aconsejado por los médicos, concentró todas sus energías en el estudio de la cosmología.

Hawking no cuenta con la vida después de la muerte, dijo al diario The Guardian en 2012: “Veo el cerebro como una computadora que deja de trabajar cuando sus componentes dejan de funcionar. No hay vida después de la muerte para las computadoras estropeadas; es un cuento para la gente que tiene miedo a la oscuridad y, ¿cómo se traduce e interpreta eso para la gente cuyo hardware aún funciona? Debemos sacar el máximo valor de nuestros actos”.

 

Fuente: La Jornada