10 personajes que encuentras en el camellón de Ámsterdam en la Condesa


El camellón de Ámsterdam está repleto de bonitos personajes. Repasemos algunos.

¡Hola, Purpurettes! Quiero aprovechar que estoy en mi época de deportista, digo época porque fíjense que a mí me pasan dos cosas en el año. A veces, me sale la Sofía deportista, que es cuando corro, hago rutinas de sentadillas, lagartijas, abdominales, yoga… Es más, algunos sábados hasta me levanto bien temprano y voy a correr. Si alguien me viera diría: “No pues esta sí que es deportista”. En cambio, me da otra época en el año en la que ni por equivocación muevo un músculo del cuerpo, más bien me pueden encontrar en el cine o acostadita en mi cama viendo Instagram. Afortunadamente, ahorita ando de deportista (espero quedarme así por el resto del año porque sí que da felicidad hacer ejercicio) y voy (casi) diario a correr al circuito de Ámsterdam en la Condesa. Por ello, hoy quiero hablar sobre la variedad de personajes que se encuentran en este bonito circuito.

  1. Las modelos. Estas chavas de 1.85 de altura, con el abdomen más largo que mis piernas, me provocan sentimientos encontrados. El primero es cuando mi cabeza me dice: “Sigue Sofía, corre mucho, en una de esas, algún día, aunque no hagas dieta, tus piernas podrían verse igual de estilizadas”. Y, el segundo, es cuando mi cabeza se pone un poco más realista y me dice que, aunque haga 1500 squats diarios, es probable que mis pompitas nunca se vean así. Entonces pienso: “A la chingada, ahorita voy por un Moyo con muchas chispas de chocolate para consolarme, ya que corriendo no creo alargar mi cuerpo 20 centímetros ni bajarle el grosor a mis huesitos”.
  2. Los guapos. Hijo mano, es que sí ves a unos muchachones que ¡qué bárbaro! Guapos y con buen cuerpo. Entonces, como soy bien romántica y me encanta creer que algún día viviré una escena de amor de película de Hollywood, siempre que tengo la oportunidad, los veo a los ojos fijamente (seguramente he asustado a dos que tres, pero algunos sí que me han aguantado la mirada), con la esperanza de que alguno me pida mi celular, me invite a salir, nos enamoremos y terminemos corriendo juntos… O no.
  3. Los asesinos. Todos los que acostumbramos caminar por esta bonita ciudad, sabemos que diario nos jugamos la vida porque los conductores NUNCA respetan al peatón. Entonces, en Ámsterdam tengo que ir a las vivas cuando cruzo la calle, porque en una de esas no vivo para seguir contándoles mis aventuras.
  4. Los imprudentes. ¿Están viendo y no ven? En este bonito circuito existen los que van caminando lentiiiiísimo, ocupan todo el ancho del camellón y les VALE que la gente vaya corriendo. No se quitan, tienes que esquivarlos y meterte a la tierra para lograr pasar. Ya sé que también es para los que quieren caminar, pero hay que tener tantito sentido común.
  5. Los mortales. En esta categoría entro yo y todas las personas que van corriendo, echándole muchas ganas con la cara MUY roja y llena de agobie.
  6. Los albañiles. Ahorita hay varias construcciones en Ámsterdam, por lo que es muy probable que te veas obligada a pasar en medio de los trabajadores. Como ya lo había mencionado en mi post anterior, lo único que te queda es hacerte tonta, subirle a la música para no escuchar la variedad de sonidos y besos que te mandan, o bien, seguir mi consejo del tamal.
  7. Los gaiiiis. Estas personas que SIEMPRE tendrán un mejor estilo que     yo en su ropa y en su forma de caminar.
  8. Los que ponen la araña. No faltan los culerines que andan revisando TODOS los coches para poder poner la araña. Y cuando la ponen, lo disfrutan tremendamente.
  9. Los estudiantes. O te encuentras a los que estudian fotografía que andan por ahí viendo a quién le toman foto –el otro día me tomaron una, seguramente cuando la vean pensarán que perdí una apuesta y que por eso estaba corriendo porque la cara de sufrimiento no me la quita nadie– o a los que estudian actuación y que están como loquitos gritando y abrazándose por todos lados. Me recuerdan mi época de estudiante (ah, es que yo soy actriz).
  10. Los perros. ¡Mis favoritos! Estoy segura de que va a llegar el día en que haya más perros que humanos en esta colonia y me parece maravilloso. Como por estos rumbos todos ya entendieron la importancia de ADOPTAR y no comprar peludos, entonces te encuentras con unas mezclas muy chistositas, como Bruce Enrique mi perro, que lo han llamado borrego, lobo y morenazo punk. Él es un chamaquito muy social, entonces ha atentado contra mi vida cada vez que quiere socializar y se frena para oler a otros peludos, pero no me importa, en una de esas también me sirve para ligar. Les dejo una foto del galán más galán.

Espero que les haya gustado mi post. Si se les ocurren más personajes, escríbanlos en los comentarios de abajo para poder hacer la segunda parte. ¡No olviden seguirme en mi Instagram, donde podrán deleitarse con más fotos de Bruce Enrique!

 

ESCRITO POR SOFÍA SANTIBAÑEZ

Instagram: @sofiasantibanez

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Autor: Púrpura

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